Archivo | septiembre 2014

Shakshi Bhava, la consciencia testigo.

Sakshi Bhava o actitud de la consciencia testigo, significa ser un testigo de todos los fenómenos que están sucediendo y que nuestra mente interpreta a través de los sentidos, sin identificarte con los pensamientos, sentimientos y sensaciones, no asociarte con ellos para dejar de generar deseo o aversión hacia todo lo que percibes a través de los sentidos. No verte afectado, influenciado o perturbado por todos los fenómenos que se suceden en tu cuerpo y fuera de él, en tu vida y en el mundo.

Esto no quiere decir que no te importa o ignores lo que está sucediendo. Es ser consciente de lo que está sucediendo, pero Ojo testigoidentificarte con ello. No apegarte al cuerpo y a la mente.

Sabemos que el cuerpo pasa por la vejez, la debilidad, la decadencia, la enfermedad, el dolor y la muerte, pero también sabemos que no somos el cuerpo y que nuestro verdadero Ser es ilimitado, incondicionado, sin cualidades, sin principio y sin fin, sin nacimiento ni muerte. Sabemos que la mente está percibiendo todo a través de los sentidos, el intelecto y el ego juegan un importante papel en el análisis y la generación de reacciones hacia todos los fenómenos que suceden en cada uno de nosotros y en el mundo.

Sabemos que no somos la mente, los pensamientos, los sentimientos y las sensaciones. Todos estos pensamientos, sentimientos y sensaciones vienen y van libremente. No te pertenecen ya que no necesitan tu permiso para quedarse o irse. Sabemos que el mundo sólo existe en nuestra mente. Sin la mente, no hay mundo. Todos tus pensamientos, sentimientos y emociones están sucediendo en tu mente, no en la mente de otro. La mente es sólo un proyector, sin la intención de ser bueno o malo, positivo o negativo, dichoso o  infeliz. El mundo de otra persona puede ser completamente diferente al tuyo. Todos tenemos diferente percepción y opinión sobre el mundo, cada uno lo ve manera diferente a otras personas.

Cada acción tiene su efecto,  mediante la renuncia al fruto de las acciones y no identificándote con el cuerpo y la mente es cuando actúas de forma desinteresada y cuando comprendes por tu propia experiencia la actitud del Shakshi Bhava, su significado y su poder transformador.

Tu cuerpo y tu mente no son permanentes, no te pertenecen, están en constante cambio, son limitados, condicionados, insatisfechos, dependientes y permanentemente identificados con las cualidades del bien y del mal, comodidad e incomodidad, gustos y disgustos, deseo y la aversión, la felicidad y el sufrimiento, el nacimiento y la muerte.

Ser un testigo del mundo  es como ver una película, pero no tienes que implicarte en la película en absoluto. No hiciste la película, ni puedes cambiar las escenas. Tal vez te puedes sentir molesto, triste, sorprendido, asustado y emocionado por la película, pero sabes que es sólo una película y tu no eres realmente ninguno de los personajes de la película y por lo tanto no te verás afectado o alterado por lo que en ella pase.

Sakshi Bhava es de hecho la sabiduría que nos liberará del mundo descontento, limitado y condicionado de la impermanencia y las miserias.  Sakshi Bhava es lo mismo que ser desinteresado, lo que no significa volverte insensible porque cuando comprendes y experimentas quien es el observador (la Consciencia) y que es la misma en todos los seres, también comprendes que no hay nada que afecte a algo o alguien sin que esto repercuta en el resto y por lo tanto en ti mismo.

Sin saber lo que es el desinterés, no vamos a saber lo que es Sakshi Bhava. Porque si no sabes cómo mantenerte separado o desidentificado del ego, del cuerpo y de la mente, estarás involucrando en todos los pensamientos, sentimientos y sensaciones, pensando que eres los pensamientos, los sentimientos y las sensaciones,  mostrando felicidad o sufrimiento por lo que estas viviendo en la mente y el cuerpo a través de tus sentidos.

El ego es el jefe y director de esa dualidad constante. Si todavía estas siendo controlado o influenciado totalmente por el ego, entonces no sabes lo que es estar desinteresado y no sabes cómo ser el testigo de todos los fenómenos. Pensamos que somos el que está pasando por el dolor, la vejez, la enfermedad, la irritación, la frustración, la decepción, el descontento, la baja autoestima, la depresión, la felicidad, la infelicidad, la ganancia y la pérdida, el éxito y el fracaso, la alabanza y la censura, el nacimiento y la muerte. Y vamos a tender a la comparación, la competencia, la ira, el odio, los celos, el orgullo y la arrogancia, la codicia y deseos sin fin.  Podemos detener todo esto si ponemos en práctica y nos entrenemos a desarrollar la actitud de ser un testigo.

2:56. Aquel cuya mente es tranquila en medio de
las aflicciones, quien es imperturbable en medio de los
placeres, el miedo y la ira, quien es firme en esto, se
llama muni.
2:57. Quien no está apegado a nada terrenal,
quien al encontrarse con algo agradable o
desagradable, no se regocija ni lo detesta, se ha
establecido en el conocimiento verdadero.     Bhagavad Gita

El tigre que balaba

Érase una tigresa que estaba en muy avanzado estado de gestación. Eso no le refrenaba sus impulsos felinos de abalanzarse contra los rebaños de ovejas. Y en una de esas ocasiones alumbró un precioso cachorro y no logró sobrevivir al parto. El cachorro fue recogido por las ovejas. Se hicieron cargo de él, dándole de mamar y cuidándolo con mucho cariño. El felino creció entre las ovejas, aprendió a pastar y a balar. Su balido era un poco diferente y chocante al principio, pero las ovejas se acostumbraron. Aunque era una oveja corporalmente bastante distinta a las otras, su temperamento era como el de las demás y sus compañeras y compañeros estaban muy satisfechos con la oveja-tigre. Y así fue discurriendo el tiempo. La oveja-tigre era mansa y delicada.

Una mañana clara y soleada, la oveja-tigre estaba pastando con gran disfrute. Un tigre se acercó hasta el rebaño y todas las ovejas huyeron, pero la oveja-tigre, extasiada en el alimento, seguía pastando. El tigre la contempló sonriendo. Nunca había visto algo semejante. El tigre se aproximó al cachorro y, cuando éste levantó la cabeza y vio al animal, exhaló un gritó de terror. Comenzó a balar desesperadamente.

– Cálmate, muchachito – le apaciguó el tigre -. No voy a hacerte nada. Al fin y al cabo somos de la misma familia.

– ¿De la misma familia? – replicó sorprendido el cachorro -. Yo no soy de tu familia, ¿qué dices? Soy una oveja.

– Anda, acompáñame – dijo el tigre.

El tigre-oveja le siguió. Llegaron a un lago de aguas tranquilas y despejadas.

– Mírate en las aguas del lago – dijo el tigre al cachorro.

El tigre-oveja se miró en las aguas. Se quedó perplejo al contemplar que no era parecido a sus hermanas las ovejas.

– Mírame a mí. Mírate a ti y mírame a mí. Yo soy un poco más grande, pero ¿no compruebas que somos iguales? Tú no eres una oveja, sino un tigre.

El tigre-oveja se puso a balar.

– No bales – le reprendió el tigre, y a continuación le ordenó -: Ruge.

Pero el tigre-oveja siguió balando y, en días sucesivos, aunque el tigre trató de persuadirle de que no era una oveja, siguió pastando. Pero unas semanas después el tigre le trajo un trozo de carne cruda y le conminó a que lo comiera. En el mismo momento en que el tigre-oveja probó la carne cruda, tuvo conciencia de su verdadera identidad, dejó el rebaño de ovejas, se marchó con el tigre y llevó la vida propia de un felino.

“El ser humano común está tan identificado con la burda máscara de su personalidad y su ego que desconoce su genuina y real naturaleza.”

tigre bello