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Pranayama – Segunda parte

Kumbhaka y bandhas

El objetivo de la práctica sistemática es alargar el kumbhaka, con lo que se hace indispensable a aplicación de bandhas. La palabra bandha significa bloquear, enlazar, atar juntos. Así, los bandha son cierres, contracciones musculares de tres zonas específicas del cuerpo que actúan como “cerraduras fisiológicas y energética”:

  • Jalandhara bandha: consiste en situar la barbilla en el hueco de la parte superior del esternón. Regula el flujo de prana al cerebro, los pulmones y el corazón. Se realiza al final de la inhalación y en la retención.
  • Uddiyana bandha: el abdomen se contrae y se retrae intensamente, elevando el diafragma hacia arriba en el pecho. Se realiza al final de la espiración, durante bahya kumbhaka(retención seguida de exhalación).
  • Mula bandha: consiste en contraer el perineo.

Tipos de pranayama:

  • Estimulantes como kapalabhati, bhastrika, ujjayi kumbhaka y surya bedha.
  • Refrescantes como sitkari y shitali.
  • Moderadores y armonizadores como samavrtti, nadi sodhana y anuloma viloma.
  • Propicios para la interiorización como ujjayi, bhramari, murccha y maha yoga pranayama.

Práctica y método

Hay algunas normas básicas para realizar correctamente el pranayama. Las recomendaciones principales son:

  • Tener cierta experiencia previa en la práctica de asana, ya que nos ayudan a desarrollar control sobre el movimiento del diafragma y de la musculatura intercostal.
  • Dominar la práctica de la respiración yóguica completa y del control de la cintura abdominal. Igualmente, conocer la técnica de la utilización de los bandha o cierres energéticos.
  • Colocarte correctamente en una de las posturas de meditación. Las más adecuadas son ardha siddhasana, vajrasana, ardha padmasana y padmasana Estas posturas permiten que la espalda quede erguida, el tórax abierto y dejan espacio para que el diafragma pueda moverse. Brazos, lengua, garganta deben estar relajados y sin tensión. Los ojos permanecen cerrados.
  • Practicar con los intestinos y la vejiga vacíos. La mejor hora para practicar es por la mañana temprano o dejar pasar un mínimo de 4 horas antes de practicar.
  • Si tienes las fosas nasales obstruidas puedes hacer la ducha nasal (neti) antes de practicar.
  • Mejor no practicar si la mente o el cuerpo se encuentran débiles (por ejemplo si los pulmones están congestionados o te encuentras enfermo).
  • Es importante realizar bien la técnica de cada ejercicio y no forzar. Se recomienda practicar bajo las indicaciones de un maestro con experiencia.
  • Al acabar la práctica de pranayama, puedes relajarte en savasana durante unos minutos.

Objetivo:

El objetivo general del pranayama es controlar el prana (mediante la regulación del ritmo de respiración) y, a través, del control del prana, aquietar y clamar la mente. Otros de sus objetivos principales son:

  • Purificar el cuerpo físico y el cuerpo energético (pranamaya kosha).
  • Aumentar el nivel de energía (prana).
  • Equilibrar los flujos de la energía vital y mental.
  • Regular el flujo de las corrientes de prana para estabilizar la mente.

Efectos:

La práctica de pranayama ofrece múltiples beneficios a nivel físico:

  • Mejora la capacidad pulmonar, incrementando la capacidad respiratoria y contribuyendo a una mayor oxigenación de la sangre y de todo el organismo.
  • Ayuda a eliminar residuos de dióxido de carbono que generamos al exhalar limpiando el sistema respiratorio.
  • Asegura una adecuada circulación de fluidos corporales en riñones, estómago, intestinos e hígado.
  • Ayuda a limpiar la sangre.
  • Tonifica el corazón, el sistema nervioso y la médula espinal.
  • Incide físicamente en una función de masaje al cerebro.
  • Da vitalidad.

A nivel energético:

  • Purifica los nadis y deshace bloqueos en la circulación de la energía.
  • Equilibra la actividad de los canales principales: Ida y Pingala.
  • Armoniza prana y apana.
  • Activa e incrementa el potencial de los chakras.

A nivel mental:

  • Aporta calma y serenidad.
  • Mejora la memoria y estimula el rendimiento intelectual.

Induce a un estado mental profundo que favorece la interiorización, concentración y los estados de meditación.