Archivo | diciembre 2019

Amada India

En este año 2019 por fin llegó la tan deseada oportunidad de conocer mi amada India.

El viaje lo organizaba Vedanta Academy, la plataforma en la que actualmente estoy recibiendo la enseñanza del Vedanta. Por supuesto el viaje no tenía nada que ver con la idea preconcebida: norte de India, viaje tranquilo, actitud meditativa, etc. ya que era en grupo, casi 40 personas de Argentina, México, Colombia, Chile, Perú, Brasil y España, ¡casi nada!, todo un reto para mi que estoy acostumbrada a muchos momentos de estar a solas conmigo misma, además no fue por el norte sino completamente al sur de India. También hubo un factor determinante en la dinámica del Yatra (peregrinación) que fue la ausencia de nuestro querido maestro Óscar Montero, a causa de un problema familiar grave, aunque eso hizo que se reforzara el sentimiento de grupo, ya que fue petición suya que el Yatra siguiera adelante.

Así pues, con la incertidumbre de no saber muy bien con qué me iba a encontrar, pero con las ganas y el entusiasmo que me caracterizan, comienza el Yatra el día 26 de septiembre. Tras todo el periplo del viaje (con algún pequeño incidente burocrático), llegamos (varias personas desde Madrid) a Bangalore, al pisar suelo indio me sentí inmensamente feliz y acogida, como si ya hubiera estado allí, ¡por fin en mi anhelada India!

El recorrido fue largo, comenzando en Bangalore, después Mysore, Coimbatore, Kerala, Cochin,    Thekkady (Periyar),  Madurai, Tanjavur, Chidambaram y Kanchipuram. En todo ese amplio trayecto recibimos enseñanzas variadas: clases de música, de recitación sánscrita, Yoga, Vedanta, entre nosotros hicimos alguna reunión (satsang) para trabajar acerca de los valores. Pudimos alojarnos en el Ashram de Swami Dayananda, Arsha Vidya Gurukulam, en Coimbatore, donde nos integramos en la vida sencilla de devoción y enseñanza siguiendo las rutinas del ashram. Visitamos el Ashram de Swami Chinmayananda, Chinmaya International Foundationen Kerala, donde también recibimos enseñanza de Vedanta e hicimos una bonita ofrenda de lamparitas de aceite.

Las fechas del viaje eran muy auspiciosas ya que se programó para la celebración de Navaratri (las nueve noches de la diosa) entonces tuvimos la oportunidad de asistir a muchas celebraciones y pujas (ofrendas), visitando muchísimos templos en los que pudimos comprobar la ferviente espiritualidad del pueblo indio, su cercanía y la gran aceptación que tienen ante los acontecimientos de la vida, su hospitalidad, su generosidad y su paciencia, van a otro ritmo ¡te lo aseguro! Contando con la presencia de buenos guías que nos permitieron entender mejor el pensamiento hindú y sus innumerables tradiciones.

En resumen, para ser la primera vez, fue un viaje intenso, a veces agotador por las horas de viaje en autobús de un sitio a otro, con constante bullicio de gente, en India hay gente y tráfico por todos lados; por otro lado fue un Yatra bello, por la oportunidad de conocer a compañeros de Vedanta de diferentes países y convivir con ellos, fue muy enriquecedor; porque se dieron circunstancias muy especiales en diferentes ocasiones, como que un brahman nos invitara a comer y a pasar el día en su casa y otro, al día siguiente, para transmitirnos su enseñanza y a desayunar.

Aunque a la vuelta no fui muy consciente, si que hay un antes y un después de India, allí respiras, sientes, conectas, ves en vivo y en directo, a cada instante, en su cultura, en su modo de vida, todo aquello que sabes que está en lo más profundo de ti y que los hindúes lo tienen presente sin tener que estudiarlo ni pensarlo, puro Vedanta y devoción.

En este enlace puedes encontrar el testimonio de otra alumna de Vedanta Academy con la que compartimos la experiencia de este Yatra.

¡Gracias a todo lo que ha hecho posible este Yatra y todas las personas con las pude sentir, aprender, crecer y compartir hermosos momentos! HARI OM