Momento de aquietar tu mente y escuchar a tu corazón.

Ahora que las circunstancias nos han obligado a hacer un parón, a recluirnos en nuestras casas, a no hacer vida social, es un momento perfecto para revisar nuestro modo de vida. ¿Realmente llevas la vida que quieres llevar o, sin darte cuenta, te dejas arrastrar por lo que marca la sociedad, las tendencias, el mercado, etc.?

Precioso momento para comprender la necesidad de una vida sencilla, dándote cuenta de que lo más valioso no se puede comprar y que lo echas de menos cuando no lo tienes: ver a familiares y amigos, abrazarlos, pasear, estar en contacto con la naturaleza…

Damos por hecho muchas cosas, vivimos en la sociedad de los «derechos», que permanentemente reclamamos, olvidando que también debemos contribuir para que el «engranaje» social funcione. La situación que estamos viviendo hace que nos demos cuenta de cuanto nos necesitamos los unos a los otros, permitiendo salir lo mejor de nosotros mismos, los valores intrínsecos que son aquellos inherentes a la persona: la verdad, la lealtad, la generosidad, la honradez, la solidaridad, la libertad, etc., constituyen el verdadero patrimonio del ser humano. Se nace con ellos y se los acrecienta con la educación y el ejemplo.

Esta crisis sanitaria, que nos iguala a todos y nos hace ver nuestra vulnerabilidad como especie, puede servir para rebajar algunos egos y plantearnos algunas reflexiones: ¿cómo estás viviendo la situación de aislamiento, cuál es tu diálogo interior?, ¿sientes miedo a veces?, ¿qué tal gestionas vivir en la incertidumbre?, ¿qué puedes mejorar en tu vida y en ti mismo al salir de esta situación?

Son cuestiones que requieren mirar hacia dentro, aprovecha para interiorizarte, escucha tu corazón, tu sentir más íntimo, profundiza en tu espacio de amor y compasión para hallar respuestas y para morar en tu propia paz y serenidad, aprendiendo a mirarte y a mirar desde esa perspectiva más amplia, más plena, más libre.  OM SHANTI

LOS RITMOS DE LA VIDA II. Con la influencia positiva de Chandra Namaskara.

El yoga propicia nuestro bienestar físico y psíquico, esto se debe en gran parte al reajuste que va haciendo su práctica sistemática sobre nuestros propios ritmos biológicos, acercándote a los que son más acordes a tu verdadera naturaleza y distanciándote de los que impone la sociedad y el modo de vida actual. También a la armonía que fomenta entre la parte física y la parte mental, los dos hemisferios cerebrales, el sistema nervioso simpático y el parasimpático y aspectos sutiles que yoga contempla, como el equilibrio de los nadis.

Por todo ello, para alternar o combinar de vez en cuando con Suryanamaskar (el saludo al sol), te sugiero practicar Chandranamaskar (el saludo a la luna).  Como en el saludo al sol, el punto más importante es evitar el esfuerzo descontrolado o desmedido. Cada movimiento debe realizarse con un mínimo de esfuerzo, utilizando solamente los músculos requeridos para asumir y mantener la postura. El resto del cuerpo debe permanecer lo más relajado posible. Relájate en cada posición. De esta manera, el estiramiento será más eficaz y placentero y podrás conservar la energía. Trata de hacer que los movimientos se fundan suavemente el uno en el otro, como si fuera una danza que ofreces a la luna.

Te colocas en la parte posterior de la toalla o de la esterilla y vas desarrollando los movimientos, de forma consciente y suave y perfectamente coordinados con la respiración:

  1. Postura del diamante, sentado sobre los talones, con la espalda recta y la manos en anjali mudra, palmas unidas delante del pecho,  en esta posición expulsa hasta vaciar bien tus pulmones.
  2. Postura del diamante en extensión, al inspirar, con las palmas de las manos unidas, eleva los brazos a la vertical al tiempo que te arqueas hacia atrás, llevando el quiebro a nivel dorsal.
  3. Postura de flexión hacia delante, reteniendo el aliento vuelves a la vertical, diriges las palmas de las manos hacia delante y  flexionas el tronco hacia delante, llevando la frente y las palmas de las manos al suelo, manteniendo las nalgas sobre los talones,  los brazos estirados y separados la anchura de los hombros. Expulsando, te deslizas hacia delante, pasando entre tus manos, hasta extender todo el cuerpo.
  4. Postura de la cobra, al inspirar, traccionando con las manos hacia abajo y hacia atrás, con los codos un poquito flexionados y pegados a los costados, para que los hombros queden bajos y hacia atrás.
  5. Postura de la montaña, expulsando dejas la cobra, empujando con tus manos, llevas la pelvis arriba y atrás, haciendo una uve invertida.
  6. Postura del ángel, lanza el pie izquierdo entre las manos, une las palmas de las manos y al inspirar  eleva los brazos a la vertical al tiempo que te arqueas hacia atrás.
  7. Postura de la pinza de pie, expulsando deshaces la postura, llevando el pie derecho hacia delante, hasta que llegue a la altura de tus manos para hacer la pinza de pie.
  8. Postura de la media rueda, une las palmas de las manos y al inspirar, rectificando la espalda, vas elevando primero los brazos y luego el tronco. Contrae las nalgas y arquea bien tu espalda para hacer una extensión de la columna hacia atrás.
  9. Postura de la pinza de pie, flexionas el tronco hacia delante con la espalda recta y expulsando te cierras en la pinza de pie. (Igual que la 7)
  10. Postura del ángel, desliza el pie izquierdo hacia atrás, une las palmas de las manos e inspirando elevas los brazos a la vertical y te arqueas hacia atrás. (Igual que la 6)
  11. Postura de la montaña, deshaces la postura colocando las manos a ambos lados del pie, llevas el pie derecho hacia atrás y expulsando, la uve invertida. (Igual que la 5)
  12. Postura de la cobra, desciende el pubis hasta apoyarlo en el suelo y, al inspirar, haces la cobra dejando que el pecho se proyecte entre tus brazos. (Igual que la 4)
  13. Postura de flexión hacia delante, expulsando desciende el pecho y la frente al suelo, empujando con las manos, elevas la pelvis tirando de ella hacia atrás, para ir a sentarte sobre los talones, con la frente en el suelo y los brazos estirados hacia delante. (Igual que la 3)
  14. Postura del diamante en extensión, une las palmas de las manos y, al inspirar, eleva los brazos y el tronco a la vertical arqueándote hacia atrás. (Igual que la 2)
  15. Postura del diamante, desciende los brazos con las manos unidas por delante del pecho en una lenta y larga expulsión, hasta colocar de nuevo el anjali mudra. (Igual que la 1)

Nota: aunque en el dibujo, en la postura de la pinza de pie (7 y 9), eleva los brazos, puedes mantener las manos o la punta de los apoyados en el suelo a ambos lados de los pies.

Esta entrada complementa a la dedicada a Surya Namaskara.

Chandranamaskar

Chandranamaskar

Amada India

En este año 2019 por fin llegó la tan deseada oportunidad de conocer mi amada India.

El viaje lo organizaba Vedanta Academy, la plataforma en la que actualmente estoy recibiendo la enseñanza del Vedanta. Por supuesto el viaje no tenía nada que ver con la idea preconcebida: norte de India, viaje tranquilo, actitud meditativa, etc. ya que era en grupo, casi 40 personas de Argentina, México, Colombia, Chile, Perú, Brasil y España, ¡casi nada!, todo un reto para mi que estoy acostumbrada a muchos momentos de estar a solas conmigo misma, además no fue por el norte sino completamente al sur de India. También hubo un factor determinante en la dinámica del Yatra (peregrinación) que fue la ausencia de nuestro querido maestro Óscar Montero, a causa de un problema familiar grave, aunque eso hizo que se reforzara el sentimiento de grupo, ya que fue petición suya que el Yatra siguiera adelante.

Así pues, con la incertidumbre de no saber muy bien con qué me iba a encontrar, pero con las ganas y el entusiasmo que me caracterizan, comienza el Yatra el día 26 de septiembre. Tras todo el periplo del viaje (con algún pequeño incidente burocrático), llegamos (varias personas desde Madrid) a Bangalore, al pisar suelo indio me sentí inmensamente feliz y acogida, como si ya hubiera estado allí, ¡por fin en mi anhelada India!

El recorrido fue largo, comenzando en Bangalore, después Mysore, Coimbatore, Kerala, Cochin,    Thekkady (Periyar),  Madurai, Tanjavur, Chidambaram y Kanchipuram. En todo ese amplio trayecto recibimos enseñanzas variadas: clases de música, de recitación sánscrita, Yoga, Vedanta, entre nosotros hicimos alguna reunión (satsang) para trabajar acerca de los valores. Pudimos alojarnos en el Ashram de Swami Dayananda, Arsha Vidya Gurukulam, en Coimbatore, donde nos integramos en la vida sencilla de devoción y enseñanza siguiendo las rutinas del ashram. Visitamos el Ashram de Swami Chinmayananda, Chinmaya International Foundationen Kerala, donde también recibimos enseñanza de Vedanta e hicimos una bonita ofrenda de lamparitas de aceite.

Las fechas del viaje eran muy auspiciosas ya que se programó para la celebración de Navaratri (las nueve noches de la diosa) entonces tuvimos la oportunidad de asistir a muchas celebraciones y pujas (ofrendas), visitando muchísimos templos en los que pudimos comprobar la ferviente espiritualidad del pueblo indio, su cercanía y la gran aceptación que tienen ante los acontecimientos de la vida, su hospitalidad, su generosidad y su paciencia, van a otro ritmo ¡te lo aseguro! Contando con la presencia de buenos guías que nos permitieron entender mejor el pensamiento hindú y sus innumerables tradiciones.

En resumen, para ser la primera vez, fue un viaje intenso, a veces agotador por las horas de viaje en autobús de un sitio a otro, con constante bullicio de gente, en India hay gente y tráfico por todos lados; por otro lado fue un Yatra bello, por la oportunidad de conocer a compañeros de Vedanta de diferentes países y convivir con ellos, fue muy enriquecedor; porque se dieron circunstancias muy especiales en diferentes ocasiones, como que un brahman nos invitara a comer y a pasar el día en su casa y otro, al día siguiente, para transmitirnos su enseñanza y a desayunar.

Aunque a la vuelta no fui muy consciente, si que hay un antes y un después de India, allí respiras, sientes, conectas, ves en vivo y en directo, a cada instante, en su cultura, en su modo de vida, todo aquello que sabes que está en lo más profundo de ti y que los hindúes lo tienen presente sin tener que estudiarlo ni pensarlo, puro Vedanta y devoción.

En este enlace puedes encontrar el testimonio de otra alumna de Vedanta Academy con la que compartimos la experiencia de este Yatra.

¡Gracias a todo lo que ha hecho posible este Yatra y todas las personas con las pude sentir, aprender, crecer y compartir hermosos momentos! HARI OM

 

 

La naturaleza de la mente – Cuento hindú

Hari era un peregrino que llevaba muchas horas viajando a pie y estaba realmente cansado y sudoroso bajo el implacable sol de la India. Extenuado y sin poder dar un paso más, se tumbó a descansar bajo un frondoso árbol. El suelo estaba duro y el hombre pensó en lo agradable que sería disponer de una cama. Resulta que aquél era un árbol celestial de los que conceden los deseos de los pensamientos y los hacen realidad. Así es que al punto apareció una confortable cama.

El hombre se echó sobre ella y estaba disfrutando en el mullido lecho cuando pensó en lo placentero que resultaría que una joven le diera masaje en sus fatigadas piernas. Al momento apareció una bellísima joven que comenzó a procurarle un delicioso masaje.

Bien descansado, sintió hambre y pensó en qué grato sería poder degustar una sabrosa y opípara comida. En el acto aparecieron ante él los más suculentos manjares. El hombre comió hasta saciarse y se sentía muy dichoso. De repente le asaltó un pensamiento: “!Mira que si ahora un tigre me atacase!” Apareció un tigre y lo devoró.

Conclusión:

Cambiante y descontrolada es la naturaleza de la mente. Dedícate a conocerla, enfocarla y disciplinarla y disiparás para siempre el peor de los tigres: el que mora dentro de ella misma.

¡Cumplimos 17 años!

Cada año que cumplimos se me quedan más cortas las palabras para todo lo que este Centro de Yoga aporta a mi vida y a mi crecimiento personal.

Estamos en plena adolescencia, ¡hoy cumplimos 17 años!

Conforme evoluciona el Centro y su enseñanza mejora la calidad de personas que a él se acercan y el crecimiento y, en muchos casos gran amistad, de las que «casi estabais allí cuando llegué», ¡son tantos años de crecer y compartir!.

Mil gracias a todo y a todos lo que hace y hacéis que siga siendo posible. ¡Un abrazo lleno de amor!

Vedanta, la vía del autoconocimiento.

El nombre Vedanta se compone del término sánscrito veda: ‘conocimiento, sabiduría’ y anta: ‘final, conclusión’.

Esta denominación se interpreta en un doble sentido:

  • Como ‘la culminación de la sabiduría’, en sentido absoluto, como el conocimiento espiritual más elevado.
  • Como ‘la última parte de los Vedas’, en sentido cronológico.

Pero la reflexión es más profunda, la filosofía del Vedanta y el Yoga te hace reconocer cuándo hay expectativas adecuadas o cuándo te dejas tiranizar por fantasías. Vedanta trata con realidades objetivas sobre ti y el  mundo para enseñarte a vivir bien, sin necesidad de experiencias extraordinarias ni prácticas esotéricas o fenomenológicas, sino con una visión de la realidad que se traduzca en una actitud adecuada sobre cómo vivir tu vida cotidiana de la mejor manera.

Vedanta es un estudio que no habla de una felicidad basada en conseguir nuevos logros personales, profesionales o espirituales para verte feliz en el futuro, ni tener que vivir experimentado el éxito de manera constante. Vedanta muestra cómo la felicidad que buscas no se basa en conseguir más cosas, situaciones y personas, o deshacerte de ellas. Tampoco habla de una felicidad fruto de un proceso de perfeccionamiento, transformación y de mejora constante, lo que te mantiene en una búsqueda infinita, te conduce simplemente a descubrir que el buscador no está separado de lo buscado. Que lo que anhelas ser ya lo eres. Que lo que amas ser no está separado de ti.

Lo que crea esa distancia entre el buscador y lo buscado no es otra cosa que el conocimiento incompleto, la ignorancia de tu verdadera naturaleza. Vedanta te ayuda a reconocer la libertad que ya hay en ti mediante el análisis de las creencias que tienes sobre ti mismo, la forma en la que te ves a ti mismo, como percibes tus capacidades, cómo te relacionas contigo mismo, con el mundo y con Dios .

En Vedanta, la meta del conocimiento no es intelectual, como el conocimiento limitado que adquirimos al leer libros; este conocimiento se refiere al conocimiento de Dios y de tu naturaleza divina. Por lo tanto, Vedanta es la búsqueda del autoconocimiento (o descubrimiento de tu propio Ser) y, por lo tanto, la búsqueda de Dios.

Según Vedanta, Dios (Brahman/Ātman) es pura existencia, pura consciencia y dicha infinita, así mora en nuestros corazones. Vedanta asevera que la meta de la vida humana consiste en darte cuenta de tu divinidad y en hacerla patente. Y esto no sólo es posible, sino que es inevitable. Tu verdadera naturaleza es divina; conocer a Dios es un derecho de nacimiento, es inherente a la condición humana. Tarde o temprano todos manifestamos nuestra divinidad,  puesto que nuestra naturaleza divina es la mayor verdad de nuestra existencia.

Vedanta es un medio de conocimiento (pramāṇa) para revelar la naturaleza del individuo, de Dios y del Mundo. Vedanta no es para el que que busca experiencias místicas sino para aquel que quiere conocer la verdad de toda experiencia.

El tema central en Vedanta es algo que todo individuo anhela: verse libre de la infelicidad, de la inseguridad, de toda limitación, en otras palabras, ser eterno, completo, pleno. Este es el corazón de Advaita Vedanta. Para llegar a asimilar la enseñanza vedántica es imprescindible la madurez personal; la práctica del yoga (en su sentido amplio) facilita aquellos requisitos de crecimiento interior necesarios para que el conocimiento se adquiera, sea asimilado y se establezca firmemente.

Pranayama – Segunda parte

Kumbhaka y bandhas

El objetivo de la práctica sistemática es alargar el kumbhaka, con lo que se hace indispensable a aplicación de bandhas. La palabra bandha significa bloquear, enlazar, atar juntos. Así, los bandha son cierres, contracciones musculares de tres zonas específicas del cuerpo que actúan como “cerraduras fisiológicas y energética”:

  • Jalandhara bandha: consiste en situar la barbilla en el hueco de la parte superior del esternón. Regula el flujo de prana al cerebro, los pulmones y el corazón. Se realiza al final de la inhalación y en la retención.
  • Uddiyana bandha: el abdomen se contrae y se retrae intensamente, elevando el diafragma hacia arriba en el pecho. Se realiza al final de la espiración, durante bahya kumbhaka(retención seguida de exhalación).
  • Mula bandha: consiste en contraer el perineo.

Tipos de pranayama:

  • Estimulantes como kapalabhati, bhastrika, ujjayi kumbhaka y surya bedha.
  • Refrescantes como sitkari y shitali.
  • Moderadores y armonizadores como samavrtti, nadi sodhana y anuloma viloma.
  • Propicios para la interiorización como ujjayi, bhramari, murccha y maha yoga pranayama.

Práctica y método

Hay algunas normas básicas para realizar correctamente el pranayama. Las recomendaciones principales son:

  • Tener cierta experiencia previa en la práctica de asana, ya que nos ayudan a desarrollar control sobre el movimiento del diafragma y de la musculatura intercostal.
  • Dominar la práctica de la respiración yóguica completa y del control de la cintura abdominal. Igualmente, conocer la técnica de la utilización de los bandha o cierres energéticos.
  • Colocarte correctamente en una de las posturas de meditación. Las más adecuadas son ardha siddhasana, vajrasana, ardha padmasana y padmasana Estas posturas permiten que la espalda quede erguida, el tórax abierto y dejan espacio para que el diafragma pueda moverse. Brazos, lengua, garganta deben estar relajados y sin tensión. Los ojos permanecen cerrados.
  • Practicar con los intestinos y la vejiga vacíos. La mejor hora para practicar es por la mañana temprano o dejar pasar un mínimo de 4 horas antes de practicar.
  • Si tienes las fosas nasales obstruidas puedes hacer la ducha nasal (neti) antes de practicar.
  • Mejor no practicar si la mente o el cuerpo se encuentran débiles (por ejemplo si los pulmones están congestionados o te encuentras enfermo).
  • Es importante realizar bien la técnica de cada ejercicio y no forzar. Se recomienda practicar bajo las indicaciones de un maestro con experiencia.
  • Al acabar la práctica de pranayama, puedes relajarte en savasana durante unos minutos.

Objetivo:

El objetivo general del pranayama es controlar el prana (mediante la regulación del ritmo de respiración) y, a través, del control del prana, aquietar y clamar la mente. Otros de sus objetivos principales son:

  • Purificar el cuerpo físico y el cuerpo energético (pranamaya kosha).
  • Aumentar el nivel de energía (prana).
  • Equilibrar los flujos de la energía vital y mental.
  • Regular el flujo de las corrientes de prana para estabilizar la mente.

Efectos:

La práctica de pranayama ofrece múltiples beneficios a nivel físico:

  • Mejora la capacidad pulmonar, incrementando la capacidad respiratoria y contribuyendo a una mayor oxigenación de la sangre y de todo el organismo.
  • Ayuda a eliminar residuos de dióxido de carbono que generamos al exhalar limpiando el sistema respiratorio.
  • Asegura una adecuada circulación de fluidos corporales en riñones, estómago, intestinos e hígado.
  • Ayuda a limpiar la sangre.
  • Tonifica el corazón, el sistema nervioso y la médula espinal.
  • Incide físicamente en una función de masaje al cerebro.
  • Da vitalidad.

A nivel energético:

  • Purifica los nadis y deshace bloqueos en la circulación de la energía.
  • Equilibra la actividad de los canales principales: Ida y Pingala.
  • Armoniza prana y apana.
  • Activa e incrementa el potencial de los chakras.

A nivel mental:

  • Aporta calma y serenidad.
  • Mejora la memoria y estimula el rendimiento intelectual.

Induce a un estado mental profundo que favorece la interiorización, concentración y los estados de meditación.

Buñuelos de calabaza

Hoy te propongo una receta muy fácil y reconfortante para estos días invernales. Ponte manos a la obra, ¡merece la pena!

Ingredientes:

  • 125 gr de harina de trigo
  • 300 gr de calabaza
  • 3 gr (media cucharadita) de levadura en polvo
  • 2 huevos
  • 25 gr de azúcar
  • Ralladura de una naranja
  • Una pizca de sal

Preparación:

Pelas la calabaza, le quitas las semillas, la troces y la pones a hervir en agua. Dejas que la calabaza hierva hasta que estén muy tierna, entonces la sacas el agua, la escurres y la trituras con un tenedor. Reserva el agua de cocción de la calabaza por si hace falta un poco para la preparación de la masa.

Separa las yemas de las claras del huevo, monta las claras a punto de nieve y la reservas. Tamiza la harina en un cuenco y le agregas la levadura, el azúcar, la sal, la ralladura de naranja y las dos yemas de huevo. A continuación añade el puré de calabaza y mezcla para conseguir una masa uniforme. Por último, agrega las claras montadas a punto de nieve y mezclas con movimientos envolventes para que no se bajen y se pierda el aire incorporado con el batido. Mezcla hasta conseguir una masa homogénea a la que añades, en caso de que esté muy densa, un poco del agua de la cocción de la calabaza (cuando los he hecho no ha sido necesario).

A la hora de freír, dependiendo de la densidad de la masa, para hacer las porciones, puedes utilizar una cuchara o una manga pastelera con una boquilla redonda.

Calienta abundante aceite de girasol o vegetal en una sartén pequeña y, cuando esté listo, vas echando pequeñas porciones de la masa. Les das la vuelta para que se doren por ambos lados, luego las sacas, las dejas escurrir sobre papel absorbente, las pasas por una mezcla de azúcar y canela y ¡a disfrutar!.

 

Pranayama – Primera parte

¿Qué es pranayama?

Pranayama, el arte yóguico de la respiración. El término proviene de la raíz prana y ayama. Prana significa «energía o fuerza vital» y ayama significa «expansión, manifestación o control». Por lo tanto una buena definición es “control y expansión de la energía vital por medio de la respiración.”

La respiración es el puente entre el cuerpo físico y la mente. A través de la práctica del yoga podemos actuar sobre el movimiento y la distribución de prana en el cuerpo e incidir sobre las constantes vitales y la actividad cerebral. De este modo, cuando la respiración se hace más lenta y más profunda, la mente se calma, puesto que es la energía vital que captamos con la respiración la que alimenta la generación de pensamientos en nuestra mente.

Pranayama según la tradición del Yoga

Pranayama es el cuarto anga (parte o paso) de los ocho que comprende el Yoga Clásico de Patañjali .

  1. Yama: actitudes hacia lo que nos rodea.
  2. Niyama: actitudes hacia nosotros mismos.
  3. Asana: posturas para acondicionar el cuerpo.
  4. Pranayama: practicas respiratorias.
  5. Pratyahara: interiorización, retracción de los sentidos.
  6. Dharana: concentración, capacidad de focalizar la mente.
  7. Dhyana: meditación, contemplación.
  8. Samadhi: supraconsciencia, estado de absorción.

Según lo expresa el Yoga Bija: “Aquél que desea la unión (yoga) sin controlar la respiración es, para los yoguis, como aquél que quiere cruzar el océano en una embarcación de barro sin cocer”

Según la Hatha Yoga Pradipika: “Cuando la respiración se mueve, la consciencia (chitta) también se mueve; pero cuando esta inmóvil, la consciencia está también inmóvil y el yogui alcanza la calma. Por lo tanto, se debe controlar la respiración.” (2.2)

“Se dice que mientras haya aliento en el cuerpo, habrá vida. Su partida implica la muerte. Por tanto, se debe controlar la respiración.” (2.3)

La Gheranda Samhita subraya la importancia de una dieta y un entorno adecuados y hace hincapié en la importancia de purificar los nadi, canales por los que fluye la fuerza vital.

Fases del pranayama

Pranayama es el control de la respiración a nivel físico y control del prana (energía vital) a nivel sutil. Esto se logra a través de la inspiración consciente (puraka), la expulsión (rechaka) y la retención (kumbhaka) de la respiración.

La esencia del pranayama es la cesación voluntaria de la inspiración y la espiración. Esta retención del aliento, denominada en sánscrito kumbhaka, es la práctica más importante. Se efectúa con los pulmones completamente llenos (antara kumbhaka) o completamente vacíos (bhaya kumbhaka).

Desde el Centro de Yoga Shakti os deseamos ¡Feliz Navidad!

prakāśo’rkasya toyasya śaityamagneryathoṣṇatā
svabhāvaḥ saccidānandanityanirmalatātmanḥ

Del mismo modo que la luz es la naturaleza esencial del sol, el frío del agua y el calor del fuego, la naturaleza del Ser es Existencia-Consciencia-Beatitud y pureza eterna.

Que la luz del discernimiento nos ilumine
y que el amor incondicionado irradie nuestros corazones.
Aprovecho para deciros que el Centro permanecerá cerrado por vacaciones desde el día 24 de diciembre hasta el día 8 de enero. ¡Feliz Navidad!