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Rabiya (cuentro tradicional)

Hoy comparto con vosotros una evocadora y representativa historia dedicada a todos los incasables buscadores.

Rabiya

Una tarde la gente vio a Rabiya buscando algo en la calle frente a su choza. Todos se acercaron a la pobre anciana. ¿Qué pasa? Preguntaron- ¿Qué estás buscando?

-¡Perdí mi aguja – dijo ella!

Y todos la ayudaron a buscarla. Pero alguien le dijo:

– Rabiya, la calle es larga, pronto no habrá más luz. Una aguja es algo muy pequeño, ¿por qué no nos dices exactamente dónde se te cayó?

– Dentro de mi casa- respondió ella.

– ¿Te has vuelto loca? – gritó la gente- si la aguja se te cayó dentro de tu casa, ¿Por qué la buscas aquí fuera?

– Porque aquí hay luz y dentro de la casa no la hay.

– Pero aún habiendo luz, ¿Cómo podemos encontrar la aguja si no es aquí donde la has perdido? – Lo correcto sería llevar la lámpara a la casa y buscarla allí.felicidad-para-todos

 

Y Rabiya se rió.

-¡Sois tan inteligentes para las cosas pequeñas! ¿Cuándo vais a utilizar esta inteligencia para vuestra propia vida interior? En el tiempo que os conozco os he visto siempre infelices, intentando cubrir vuestra felicidad con cosas exteriores, buscando afuera lo que sé, por mi propia experiencia, que se encuentra dentro de vosotros mismos. Usad vuestra inteligencia. ¿Por qué buscáis la felicidad en el mundo exterior? ¿Acaso la habéis perdido allí?

(Cuento tradicional)

El tigre que balaba

Érase una tigresa que estaba en muy avanzado estado de gestación. Eso no le refrenaba sus impulsos felinos de abalanzarse contra los rebaños de ovejas. Y en una de esas ocasiones alumbró un precioso cachorro y no logró sobrevivir al parto. El cachorro fue recogido por las ovejas. Se hicieron cargo de él, dándole de mamar y cuidándolo con mucho cariño. El felino creció entre las ovejas, aprendió a pastar y a balar. Su balido era un poco diferente y chocante al principio, pero las ovejas se acostumbraron. Aunque era una oveja corporalmente bastante distinta a las otras, su temperamento era como el de las demás y sus compañeras y compañeros estaban muy satisfechos con la oveja-tigre. Y así fue discurriendo el tiempo. La oveja-tigre era mansa y delicada.

Una mañana clara y soleada, la oveja-tigre estaba pastando con gran disfrute. Un tigre se acercó hasta el rebaño y todas las ovejas huyeron, pero la oveja-tigre, extasiada en el alimento, seguía pastando. El tigre la contempló sonriendo. Nunca había visto algo semejante. El tigre se aproximó al cachorro y, cuando éste levantó la cabeza y vio al animal, exhaló un gritó de terror. Comenzó a balar desesperadamente.

– Cálmate, muchachito – le apaciguó el tigre -. No voy a hacerte nada. Al fin y al cabo somos de la misma familia.

– ¿De la misma familia? – replicó sorprendido el cachorro -. Yo no soy de tu familia, ¿qué dices? Soy una oveja.

– Anda, acompáñame – dijo el tigre.

El tigre-oveja le siguió. Llegaron a un lago de aguas tranquilas y despejadas.

– Mírate en las aguas del lago – dijo el tigre al cachorro.

El tigre-oveja se miró en las aguas. Se quedó perplejo al contemplar que no era parecido a sus hermanas las ovejas.

– Mírame a mí. Mírate a ti y mírame a mí. Yo soy un poco más grande, pero ¿no compruebas que somos iguales? Tú no eres una oveja, sino un tigre.

El tigre-oveja se puso a balar.

– No bales – le reprendió el tigre, y a continuación le ordenó -: Ruge.

Pero el tigre-oveja siguió balando y, en días sucesivos, aunque el tigre trató de persuadirle de que no era una oveja, siguió pastando. Pero unas semanas después el tigre le trajo un trozo de carne cruda y le conminó a que lo comiera. En el mismo momento en que el tigre-oveja probó la carne cruda, tuvo conciencia de su verdadera identidad, dejó el rebaño de ovejas, se marchó con el tigre y llevó la vida propia de un felino.

“El ser humano común está tan identificado con la burda máscara de su personalidad y su ego que desconoce su genuina y real naturaleza.”

tigre bello

La historia de Shukhdev

mujeres-con-cantaros-agua-en-rajasthanShukhdev era un joven sabio y sucedió que un día a la sociedad le pareció que él era más importante que su padre y que tenía mayor conocimiento y logros en todos los aspectos. Entonces su padre decidió que le iba a enseñar que sus logros no eran perfectos y que no debía vanagloriarse de ellos. Lo llamó y le dijo: “Ve a la corte del Rey Janaka y pregúntale si es posible autorealizarse siendo gobernador de un reino”.

Shukhdev fue a la corte del emperador y allí vio la abundancia, la riqueza y la prosperidad, las bailarinas, los vinos, el oro, las joyas y la belleza. Comenzó entonces a pensar: “¿Cómo puede este rey, rodeado de todos estos objetos que generan gratificación sensual, hablarme de liberación sobre las ataduras de la vida?”

Pero como su padre le había dicho que le preguntara al rey, tenía que hacerlo. Entonces le dijo: “Rey Janaka, sé que la sociedad lo considera un ser realizado, sin embargo yo lo veo rodeado de muchas trampas sensoriales”. El rey Janaka le respondió que en el momento estaba ocupado puesto que estaba celebrando el día de Fundación de la ciudad y había un festival importante y que viniera a verlo por la noche. Le sugirió que visitara la ciudad y recorriera los sitios turísticos con la ayuda de sus guardaespaldas.  Shukhdev se puso muy contento y pensó: “voy a tener guardaespaldas reales conmigo y voy a caminar por toda la ciudad y ver todo” Entonces el rey le dijo: “Solamente hay una cosa que tienes que hacer: lleva una jarra llena de agua en tu cabeza y no dejes que caiga ni una sola gota. Si cae una sola gota de agua, mis guardaespaldas te cortarán la cabeza.”

Shukhdev estuvo de acuerdo y llevó la jarra llena de agua, la puso sobre su cabeza y comenzó a caminar en compañía de los dos guardaespaldas. Las espadas estaban listas y le advirtieron que si derramaba una sola gota de agua le cortarían la cabeza. Durante cinco horas Shukhdev caminó por toda la bella ciudad y luego regresó a la corte del rey.

El rey Janaka le preguntó a Shukhdev: “Te gustaron las decoraciones de la ciudad, las luces, los colores, los jardines, los festivales?, ¿Disfrutaste de la belleza de la ciudad?” Shukhdev respondió: “Con dos guardias con sus espadas listos para cortar mi cabeza, todo el  foco de mi atención estaba en no derramar una gota de agua, no vi nada. No vi ninguna persona, no vi color alguno, no vi luces, ningún festival o feria. Toda mi atención estaba fija en no derramar ni una gota de agua”. El rey respondió: “ahora ya tienes la respuesta que viniste buscando”.