Pratyāhāra – Interiorización de la mente y los sentidos.

El yoga comprende un amplio sistema de prácticas que brindan herramientas para el crecimiento personal y el desarrollo espiritual.

Con tal fin, el sistema de yoga clásico, Ashtanga Yoga de Patañjali, incluye ocho ramas que forman un sistema completo para el desarrollar todo el potencial humano. Estas ocho ramas son: yama (principios universales), niyama (preceptos individuales), asana (postura), pranayama (control de la energía vital a través de la respiración), pratyahara (retracción de los sentidos), dharana (concentración), dhyana (meditación), samadhi (absorción). Entre ellas, pratyahara es probablemente la menos conocida.

El yoga tiene un aspecto externo que consiste en vivir correctamente, cuidar el cuerpo de manera apropiada y potenciar la energía vital. De esto se ocupan los yamas, niyamas, asanas y pranayamas. Yama y niyama construyen la base del buen comportamiento a través de valores tales como la no violencia y la honestidad, y mediante prácticas como la higiene y la alegría. Por su parte, asana hace que el cuerpo sea fuerte y flexible, mientras que pranayama desarrolla y equilibra la energía vital.

El yoga también posee una dimensión interna: la meditación y el desarrollo de la consciencia superior. Este es el verdadero propósito del yoga, enfocar en dharana, dhyana y samadhi, que forman en conjunto un único proceso conocido como samyama, o la meditación en su sentido más amplio.

Pratyahara, al ser la quinta de las ocho ramas, ocupa un lugar central. Algunos la incluyen entre los aspectos externos del yoga, mientras otros la sitúan entre los internos. Para realizar esta transición, es necesario el control y el desarrollo de la respiración y los sentidos que conectan el cuerpo y la mente. Es aquí donde aparecen pranayama y pratyahara. Con pranayama controlas tu energía vital e impulsos, mientras que con el pratyahara aprendes a dominar los sentidos ingobernables, dos requisitos esenciales para lograr una meditación exitosa.

Etimológicamente, Pratyahara está compuesto por dos palabras sánscritas: prati y ahara. Ahara significa «alimento», o «cualquier cosa que ingerimos desde el exterior». Prati es una preposición que significa «contra» o «lejos». Pratyahara significa literalmente «control de ahara«, o «adquirir el dominio sobre las influencias externas«. Se compara a una tortuga que retira sus extremidades dentro de su caparazón – el caparazón de la tortuga es la mente y los sentidos son las extremidades. El término suele traducirse como “retirada de los sentidos”.

Cuando experimentas algo a través de cualquiera de los sentidos, hay una tendencia natural a captar lo que sea. En esa captura, la mente tiende a superponer un nombre o un concepto a las sensaciones crudas asociadas con la experiencia, es como si lo estuvieras comiendo y digiriendo. Este es un proceso natural de la mente, que necesita algún tipo de conocimiento referencial para dar sentido a cualquier experiencia. Normalmente está siendo atraída hacia esos objetos de los sentidos o está rechazando esos objetos cuando no le resultan agradables, moviéndose en una permanente dualidad. Pratyāhāra, por lo tanto, es la liberación del impulso de engullir lo que entra en nuestros sentidos, para dejar los campos sensoriales y permitir que sean tal como son.

El doble sentido del Pratyahara

Así Pratyahara tiene un doble sentido: implica retirarse del alimento equivocado, de las impresiones equivocadas y de las asociaciones equivocadas, mientras que, simultáneamente, uno se abre a la comida correcta, a las impresiones correctas y a las asociaciones correctas. No podemos controlar nuestras impresiones mentales sin una dieta correcta y las relaciones adecuadas, pero la importancia primordial de pratyahara radica en gestionar las impresiones sensoriales, para que la mente liberada de ellas pueda interiorizarse.

Mientras los sentidos se aferren al mundo exterior, estaremos atrapados en la red de sus fluctuaciones impermanentes y siempre cambiantes. La identificación con los sentidos perpetúa la ignorancia espiritual y, por lo tanto, nos hace confundir la mente cotidiana con el verdadero Yo. Es a través de la retirada de los sentidos por la práctica de pratyahara que empezamos a realizar nuestro verdadero Yo.

Pratyahara implica la habilidad de apagar los sentidos a voluntad y enfocar el campo de la actividad de la mente en el mundo interno. Cuando estás practicando pratyahara tu mente ya no se distrae por las sensaciones externas. Por lo tanto, la técnica esencial de pratyahara es el retiro de la mente del mundo exterior.

Por ello, en la actualidad, en un mundo cosmopolita donde nuestros sentidos se encuentran saturados, requerimos más que nunca del pratyahara para serenarnos internamente.