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El sentido de los Shanti Path

Los Shanti Path  o “Shanti Mantras” son invocaciones hindúes para la Paz (Shanti), generalmente se recitan al principio y al final de los rituales, meditaciones, clases y discursos.

Son invocaciones que se encuentran en el inicio de algunos Upanishads (colección de textos que contienen algunos de los conceptos filosóficos centrales del hinduismo). Su recitación tiende a calmar la mente del recitador y el entorno que le rodea, así como también la eliminación de los obstáculos para la tarea que se va iniciar.

La palabra “Shanti” (paz) se repite tres veces no para dar más énfasis, sino para  traer paz a tres niveles de alteraciones. En sánscrito se les llama: adhi-daivikam (las que vienen del plano divino), adhi-bhautikam (las que vienen del mundo) y adhi-atmikam (las que provienen de uno mismo).

El que recitamos al comienzo de nuestras sesiones aparece en el Taittiriya Upanishad (siglo V a. C.) es una de las más antiguas y describe los diversos grados de felicidad que disfrutan los diferentes seres de la creación:

shanti-path

O sahanāvavatu 
Saha nau bhunaktu
 
Saha v
īrya karavāvahai 
Tejasvi n
āvadhītamastu 
M
ā vidviṣāvahai
Om
śānti śānti śānti

Que Ello nos proteja a los ambos (el que transmite la enseñanza y el que la recibe)

Que nos nutra a ambos

Que ilumine nuestro entendimiento para alcanzar las más altas cotas de sabiduría

Que el fruto de ese trabajo llegue a todos los seres

Que no haya ninguna desavenencia entre nosotros

OM Paz, paz, paz

De los que recitamos al final, uno aparece en el Brihadharanyaka Upanishad (entre el siglo VIII y el II a.C.), también una de las más antiguas y con un importante contenido filosófico. Lo puedes encontrar en una anterior entrada de nuestro blog Invocación para la Paz.

Y el otro aparece en el Isha Upanishad (siglo IV a II a. C.) que tiene la forma de un poema o secuencia de mantras en sánscrito:

Om purnamadah purnamidam purnat purnamudacyate
purnasya purnamadaya purnameva vashissyate
Om
śānti śānti śānti

shanti

Aquello es Plenitud. Esto es Plenitud;

De la Plenitud sale sólo la Plenitud.

Aún después de quitar  Plenitud,

Sigue quedando Plenitud.

 

La intención de comenzar y terminar con estas hermosas invocaciones no es otra que la inducir un estado de paz y armonía, tanto individual como de todos los participantes, así como del lugar en el que nos reunimos.

OM SHANTI SHANTI SHANTI

Introducción al Yoga

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Los orígenes del Yoga se pierden en la noche de los tiempos.

Nadie sabe como, los antiguos yoguis descifraron muchas leyes universales, que hoy en día está corroborando la ciencia y otras que aún hoy nos resultan desconocidas. Supieron con precisión la fisiología del cuerpo y sus diferentes funciones, la energía que fluye en él y sus distintos aspectos y diseñaron métodos para equilibrarla y canalizarla. Trazaron el mapa preciso de las emociones humanas, cuando nuestros antepasados occidentales se limitaban a pintar venados en las pareces de las cuevas. Y lo más importante: entendieron que la consciencia individual debía ser trascendida, que la sabiduría proviene de la experiencia, principalmente de la experiencia meditativa que trasciende la propia mente.

Yoga quiere decir unión y también se define como yoga las técnicas o métodos para llegar a dicha unión. Esa unión puede entenderse en un doble sentido: la unión con uno mismo, la integración armónica de todos los elementos del ser humano; la unión del individuo con el cosmos, en la que prevalece el sentimiento de ser una misma y única cosa con el Todo.

“El Yoga es un sistema de progresión evolutiva, que comprende una parte teórica, pero cuya base fundamental es la práctica. Está avalado por su antigüedad, hay pruebas arqueológicas que datan de al menos unos 5000 años de antigüedad, y por su amplia difusión en todo el mundo.

Dada su extensa metodología permite un trabajo integral, contribuyendo a la armonización de todos los constituyentes del ser humano, aportándole salud física y equilibrio mental y emocional, siendo fuente de autoconocimiento y de evolución espiritual.”

En realidad, se trata de una compleja tecnología espiritual que incluye el manejo de innumerables principios físicos, psíquicos y químicos para restablecer la armonía interior y acelerar el desarrollo personal. Si alguna virtud destaca sobre otras en el yoga, es justamente su poder transformador. Cuando algo cambia en el individuo, algo cambia en el universo. Nada hay más ansiado para el auténtico buscador que esta herramienta incomparable que le convierte en arquitecto de su propio destino.

Todo el mundo puede beneficiarse del yoga, cualquiera que sea su actitud. El yoga siempre devuelve ciento por uno, pero hay que aportar por lo menos ese uno. Basta con acercarse con una actitud abierta para que esos cambios progresivos tengan lugar.

El yoga es un camino alternativo que comienza con la experiencia, que procura el equilibrio físico y el orden y la limpieza mental antes de iniciar la búsqueda, que no impone las respuestas antes de que el individuo se formule las preguntas, que no se afana en crear adeptos, que acepta las verdades parciales de cada uno, porque sabe que toda verdad está condenada a morir ante otra superior.

El yoga es el método más potente, riguroso y completo de transformación y crecimiento personal. Comparado con el yoga, cualquier otro sistema es como un juego de niños. Ninguno dispone de la profundidad, los conocimientos, la experiencia, ni los resultados avalados por el tiempo que ofrece el yoga. Si cualquier cosa que haya durado miles de años en estos tiempos cambiantes merece un gran respeto, habría que añadir que el yoga es la escuela viva más antigua que existe. Sus principios, afirmaciones, postulados y técnicas permanecen inalterables y plenamente vigentes. Nadie ha sido capaz de mejorar nada. No queda más remedio que pensar que, ante la constante fluctuación de todas las cosas, el yoga representa el núcleo duro de la sabiduría perenne.