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YOGA EN TIEMPOS DE COVID

Ahora más que nunca necesitas conocer y practicar Yoga. Puede que creas que ahora no es el mejor momento para empezar, pero tal vez sea el punto de inflexión que te lleve a tomar una decisión tan importante a la hora de gestionar tu salud física, psíquica, emocional y espiritual.

Son momentos de cambio constante, de incertidumbre, miedo, inseguridad, etc., teniendo que revisar a cada momento lo que antes creíamos tener claro. Hay muchas personas a las que esta situación les afecta psicológicamente, produciendo estados depresivos, estrés, preocupación constante, ansiedad, inestabilidad emocional, etc. El Yoga te va a proporcionar medios para poder resolver todos estos aspectos que ya se han vuelto bastante comunes en nuestro día a día.

El Yoga contribuye a mejorar la salud psicofisiológica y a reforzar el sistema inmune. Además, se practican numerosos ejercicios de respiración que resultan ser muy beneficiosos para fortalecer tu sistema respiratorio y mejorar la función pulmonar.

Las diferentes prácticas yóguicas: asanas (posturas), pranayama (respiración), dhyana (meditación), relajación, técnicas de limpieza, etc., ayudan a modular la respuesta fisiológica a los factores de estrés que debilitan nuestro sistema inmunológico. Estas técnicas te servirán para conectar con el espacio de calma y serenidad que existe en tu interior, lugar en el que encontrarás el reposo y sosiego que tanto necesitan ahora tu cuerpo, tu mente y tu mundo emocional.

Practicando Yoga puedes sentir que estás en un espacio tuyo único para poder conectar con tu más íntimo estado interno de tranquilidad y de paz que te renueva y prepara para afrontar tu vida cotidiana. La solución para poder gestionar con más serenidad y entereza lo que viene del exterior está en tus manos ya que no depende tanto de lo que llega, sino de como lo interpretas y resuelves. El Yoga te hará sentir más fuerte, tanto física como mentalmente y te va a aportar claridad mental y una visión más amplia que te serán muy útiles a la hora de tomar decisiones y afrontar responsabilidades.

Se pueden hacer muchas cosas para trabajar con nuestros cuerpos tal y como son. No hace falta ser una persona que se puede doblar mucho o que es muy fuerte para decir que es un yogui. El Yoga es un estilo de vida, no es una práctica competitiva, todo el mundo puede hacer Yoga. No importa la edad ni la condición física, quien puede respirar puede hacer Yoga, es tan simple como eso. 

 

 

Karma Yoga

Loto en la manoEl Karma Yoga se traduce literalmente como el yoga de la acción. Pero aquí el término karma apunta a un tipo de acción específica. Concretamente, denota una actitud interna hacia la acción, que en sí misma constituye una forma de acción.

Junto con el Jñana Yoga y el Bhakti Yoga es uno de los tres Yogas principales que Krishna expone en el Bhagavad Gita:

 

Haz la acción que te es obligatoria;

la acción es mejor que la inacción.

Si te abstuvieses de la acción

no podrían llevarse a cabo los procesos corporales (yâtrâ) (3.8)

Este mundo es encadenado por la acción,

con excepción de aquella que tiene como fin el sacrificio.

Realiza la acción que tenga ese fin,

liberado de todo apego, oh Kaunteya (3.9)

Por eso, liberado de todo apego,

realiza siempre la acción que tienes que realizar (kârya),

pues actuando sin ningún apego

el hombre alcanza lo Supremo (3.19)

Lo que Krishna transmite a Arjuna es que toda actividad surge de forma espontánea como parte del juego de la naturaleza (prakriti). La idea de que “yo hago esto o aquello” es ilusoria, una suposición fatal que solemos sobreponer sobre lo que está ocurriendo realmente. En este sentido, ni siquiera generamos nuestros propios pensamientos. Los pensamientos, como todos los procesos de la naturaleza, simplemente suceden. De hecho, el mismo sentido del ego o yo personal aparece también como una de las actividades espontáneas de la naturaleza, creyéndose a sí mismo autor de la mayoría de los actos que realizamos y suponiendo que es quien sufre sus consecuencias.

Mediante el Karma Yoga cada acción se convierte en un sacrificio; concepto que realmente no implica una penitencia o dolor, sino una ofrenda a una deidad en señal de homenaje o expiación y también el concepto de un acto de abnegación inspirado por la vehemencia del amor. Lo que se sacrifica es, en última instancia, el ego. Mientras se considere al ego (ahâmkara) como autor de las acciones, tales actos reforzarán el propio ego y será un obstáculo en el camino espiritual.

El objetivo del Karma Yoga es la liberación a través de la acción. No es lo que tú haces lo que cuenta, es la actitud durante la acción lo que determina si una tarea es una labor de karma yoga. Lo mismo que sucede con la actitud sucede con el motivo que hay detrás, el motivo debe ser puro. Sea lo que sea lo que tengas que hacer, hazlo lo mejor que puedas. Da lo mejor de ti. Trata de cumplir acciones que puedan traer el máximo de bondad, pero nunca te consideres como el hacedor sino un instrumento porque realmente desconoces los planes que el Universo tiene para ti. Trata de vivir cada acción o trabajo como si fuese un maestro porque seguro que a través de ellos aprenderás a desarrollar diferentes destrezas para descubrir y despertar todo tu potencial interno.

La acción convertida en el espíritu de la auto-entrega eleva el nivel del Ser y nos convierte en una fuente de crecimiento espiritual para los demás. Krishna, en el Bhagavad Gîtâ habla del trabajo del karma yogui para el beneficio del mundo entero. La frase sánscrita que utiliza es loka—samgraha, que significa literalmente “reunión mundial” o “unir a todo el mundo”. Lo que quiere expresar es que nuestra totalidad personal, mediante la auto-entrega, transforma de forma activa nuestro entorno social, contribuyendo a su propia totalidad.

El karma yoga es el enfoque yóguico más fundamentado. Su gran ideal de la inacción en la acción (naishkarmya-karma) puede aplicarse a todas las demás disciplinas espirituales y es tan relevante hoy en día como lo fue cuando los sabios de la India lo formularon por primera vez hace más de dos mil años.

Bibliografía consultada: “La tradición del Yoga” de Georg Feuerstein.