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Las aflicciones de la mente, kleshas.

La traducción que habitualmente encontramos para la palabra klesha es:  aflicción, pena y  también lo que causa pena o aflicción.  Las olas emocionales negativas o excesivas son una de las causas de nuestra aflicción.

Según el Yoga Sutra de Patañjali son cinco:

1.- La principal, de la cual derivan las demás es  adviya y hace referencia a la ignorancia, entendida aquí como  el conocimiento erróneo de la realidad.

Según la filosofía yoga, el desconocimiento de tu verdadera realidad de Ser, de unión con el todo, hace que te identifiques con lo  concreto, lo material e impermanente.

arbol kleshasHablamos pues, de una ignorancia  que no tiene nada que ver con el conocimiento mental, es algo más profundo, se trata de  las ilusiones creadas por la mente, por eso aquí no profundizaremos demasiado en este tema, ya que resulta imposible tratar de entender o explicar con la mente o  con el intelecto, un tema que esta mas allá de nuestro razonamiento, hemos de lograr una comprensión que es mas intuitiva y experimental que mental y esto lo conseguiremos con la practica de la introspección.

2.- La segunda es asmita, traducida como la identificación con el ego,  confundir la Consciencia verdadera, con una parte de nuestra mente. Queda claro que esta nace de la anterior, de la percepción errónea de la realidad.

Esta identificación  con la mente  es muy válida para explicar de qué manera nos sentimos identificados con una emoción cuando esta invade nuestra  mente. En ese momento te sientes  emoción, todo tu ser está identificado con esa emoción. Muy interesante para el objetivo del trabajo emocional: estás sintiendo una emoción pero tu no eres esa emoción.

Hacer trabajos que disocien la conciencia de “tu cuerpo”, “tu mente”, lo que “te pertenece”, ayuda  a observar la realidad desde otro punto de vista para trascender esta klesha y desvincularte de la identificación con las olas emocionales  entre otras cosas .

3.- La siguiente Klesha es raga, traducida como la atracción o el apego que acompaña al placer. Servirá  para reflexionar sobre un tema que ha planteado algunas dudas, podríamos decir existenciales, o quizás dudas que vienen dadas por la educación recibida o por el gran culto de nuestra sociedad occidental hacia “los placeres de la vida”

El enfoque general de este estudio trata de  cómo gestionar  o paliar los efectos de las emociones perturbadoras,  pero en la filosofía oriental se nos dice que también debemos estar al tanto  de las emociones positivas: están hechas para nuestro gozo y  es muy importante y necesario vivenciarlas, pero he aquí la clave: vivenciarlas con consciencia, con presencia,  no dejándote atrapar por ellas  creándote una dependencia que a la larga atraerá con seguridad a las emociones negativas, has de comprender que la vida es cambiante y no puedes permanecer constantemente en un estado de placer y gozo.

Según Patanjali y la filosofía Yoga, sí que hay una felicidad absoluta (ananda), pero esta no la puedes conocer hasta no armonizar y desidentificarte de tu cuerpo, tus emociones y tu mente. Por eso cuando atisbas una sombra de esa felicidad la reacción automática es intentar aferrarte a ella, pues todo es impermanente y el apego te asegura tarde o temprano tristeza, rabia o frustración.

4.- Dvesa es la cuarta de las Kleshas y se define como  la aflicción que nos causa la repulsión o rechazo a las cosas que nos desagradan, estaríamos aquí tratando el contrario de raga y encontramos un aspecto clave en el funcionamiento emocional: si en tu memoria tienes almacenada alguna experiencia negativa, en el momento que algo te recuerda esa experiencia negativa tu mente reacciona automáticamente ante el estímulo, causándote el respectivo malestar o sufrimiento.

Raga y dvesa son la clave con la que, magistralmente, Patanjali y la filosofía del yoga nos explican las claves del sufrimiento humano y de la raíz de todas las emociones pues, ¿que son las emociones si no las reacciones al apego y a la repulsión que sientes?  De hecho, normalmente, nuestra vida se mueve agitada constantemente por la atracción y la repulsión. La sociedad, las decisiones de la política que inciden sobre el planeta y los seres que en él habitan, en definitiva la mente humana, están movidos por lo que podríamos llamar “la loca danza de la dualidad”.     

5.- Abhinivesha, la quinta y última de las kleshas, se podría traducir como deseo de seguir viviendo  o apego a la vida. Para nosotros es algo normal el apegarnos a la vida pero seguramente será  la misma vida la que nos acabará convenciendo de esto tarde o temprano.

Abhinivesha es una consecuencia de las otras cuatro. Si Adviya, la ignorancia de tu verdadera naturaleza, es la raíz de todas; Abhinivesha, el apego a la vida,  es la consecuencia.

Estamos desconectados de la realidad verdadera de quien somos, esto nos produce aferrarnos o repudiar cosas con las que erróneamente nos identificamos, a lo que más nos aferramos es a lo que tenemos más apego: a nuestro ego . 

La gran clave del Yoga es llegar a la verdadera comprensión que te liberará de las causas de todo el sufrimiento.

El objetivo final de la práctica  del yoga,  se basa en eliminar estas kleshas. Las técnicas de yoga tienen por objetivo final superar  estas aflicciones que nos limitan, para llegar a comprender nuestra verdadera naturaleza.

Que las enseñanzas de Patañjali nos animen a continuar con una práctica sistemática para superar todas estas aflicciones tan limitantes.

                                                                                                 HARI OM TAT SAT

ALGUNOS CONCEPTOS FUNDAMENTALES EN EL YOGA CLÁSICO

Gheranda Samhita I.4

“No hay cadenas como las de la ilusión (mâyâ). No hay fuerza como la que proviene de la disciplina (yoga). No hay amigo más elevado que el conocimiento (jñâna). Y no hay enemigo mayor que el sentimiento de individualidad (ahamkâra)”.

MÂYÂ

Velo-yogaEl término mâyâ se refiere a la irrealidad del universo manifiesto y suele entenderse en el sentido de que el cosmos en sí es ilusorio. Este axioma metafísico se ha asociado generalmente con la idea de que la existencia mundana se halla atravesada por el sufrimiento, el dolor, la angustia o la desgracia, y que, por lo tanto carece de valor en absoluto. La ilusión y el engaño (moha) penetran en el mundo a través de los tres gunas, cualidades de la Naturaleza (prakriti): Sattva, Rajas y Tamas. Sattva representa pureza, luz, armonía; sienta los cimientos del conocimiento. Rajas representa pasión, intranquilidad, movimiento; su fruto es dolor. Tamas representa inercia, oscuridad; es la manifestación más grosera de la ignorancia.

ÂTMAN Y BRAHMAN

El término âtman  hace referencia al Ser, el Yo trascendente, que es idéntico a lo Absoluto (brahman), según las escuelas no dualistas de pensamiento.

El término sánscrito yoga suele interpretarse como la “unión” del yo individual (âtman) con el Yo supremo (brahman). Está definición encaja con el Vedânta, la rama dominante de la filosofía hindú, que ejerció gran influencia en la mayoría de escuelas de yoga. Tiene su origen en las antiguas escrituras esotéricas conocidas como Upanishads, que contemplaron por primera vez la interiorización del ritual, por medio de la meditación y la absorción en el Sustrato unitario de toda la existencia.

Dado que el Yo, o Absoluto, es todo lo que existe, no puede ser objeto de conocimiento. Por eso Yâjñavalkya afirma que, en última instancia, cualquier descripción de Este son meras palabras. A todas las caracterizaciones positivas del Yo responde exclamando: “ni esto, ni aquello” (neti, neti). Esta famosa vía de negación es fundamental para la espiritualidad del Vedânta: los yoguis de esta tradición siempre deben recordarse a sí mismos que todos los estados y expresiones de su cuerpo-mente son, en sí mismo, distintos de la Realidad trascendente. Ninguna experiencia equivale a la liberación. El cuerpo, como se experimenta ordinariamente, no es el Yo; tampoco lo son los pensamientos ni los sentimientos, tal y como se presentan normalmente. El Yo no es nada que pueda señalarse en este mundo finito. Este discernimiento siempre atento se denomina viveka, que literalmente significa “separación”.

Mediante la práctica constante de este discernimiento, los yoguis desarrollamos una sensibilidad interna hacia lo que es efímero por naturaleza, por un lado, y el Fundamento eterno que subyace a todas sus experiencias, por el otro. Esto despierta en nosotros la voluntad de renunciar a todo lo que hemos identificado como perteneciente al mundo del cambio. El discernimiento y la renuncia conducen finalmente al descubrimiento del Yo universal, el âtman, más allá de todos los conceptos e imágenes, allende el mundo del cambio.

Goraksha-paddhati 2.93: “Los conocedores del Absoluto conocen el gran Absoluto, que es espacio, consciencia y dicha, inmaculado, inalterable, eterno, inactivo y sin cualidades (nirguna)”.

La metafísica del Vedânta suele describir lo Absoluto (brahman) como sat-chit-ânanda puro ser (sat), pura consciencia (chit) y pura dicha (ânanda).

JÑÂNA YOGA

jnana-yogaJñâna mârga es el camino de la sabiduría, es el camino de la tradición Vedanta por excelencia, enseñado en las Upanishads. El Tripura-rahasya (19.16 ss.) distingue tres tipos de aspirantes al jñâna-yoga, según su predisposición psíquica (vâsanâ) predominante:

  1. Padece el mal del orgullo, lo cual dificulta la comprensión adecuada de las enseñanzas de la no dualidad.
  2. Sufre la ilusión de ser un sujeto activo, una personalidad egoica involucrada en actos, hecho que impide que la ecuanimidad y la claridad sean bases de la sabiduría real.
  3. El más común, padece del “monstruo” del deseo, es decir, de las motivaciones que van en contra del anhelo de liberación. Las personas de este tipo se pierden a sí mismas, por ejemplo, en el hambre de poder, el deseo de fama o las intenciones de posesión sexual.

El camino del jñâna-yoga, que se ha descrito como un “camino recto, pero cuesta arriba”, es resumido de forma elegante y concisa por Sadânanda en su Vedânta-sâra (4.10 ss.), un texto del siglo XV. En él enumera los cuatro medios (sâdhana) principales para alcanzar la liberación:

  1. El discernimiento (viveka) entre lo permanente y lo transitorio; es decir, la práctica constante de ver el mundo como lo que es: un reino finito y cambiante que jamás, ni siquiera ante sus mayores placeres, debe confundirse con la Dicha trascendente.
  2. El desapego (vairâgya) a disfrutar del fruto (phala) de las propias acciones; este es el ideal más alto del karma-yoga, que requiere de los estudiantes que realicen buenas acciones sin esperar ninguna recompensa a cambio.
  3. Los “seis logros” (shat-sampatti), que se describen a continuación.
  4. El deseo de liberación (mumukshutva); esto es, el cultivo del impulso espiritual. Para el bien propio, pero sobre todo para el bien de todos los seres.

Los seis logros son los siguientes:

  1. Calma mental (sama): el arte de permanecer calmado incluso ante la adversidad.
  2. Control de los sentidos (dama): refrenar los propios sentidos, que habitualmente buscan estímulos.
  3. Recogimiento (uparati): la abstención de realizar acciones que no son relevantes para el mantenimiento del cuerpo o la aspiración a la iluminación.
  4. Paciencia (titikshâ): la capacidad estoica, referida específicamente a mantenerse ecuánime ante el juego de los opuestos (dvandva) en la Naturaleza (prakriti), como el calor y el frío, el placer y el dolor o el elogio y la crítica.
  5. Estabilidad mental (samâdhâna): concentración, la disciplina de la mente unificada, en todas las situaciones, pero de forma específica durante los periodos de formación.
  6. Fe (shraddhâ): una aceptación profundamente inspirada y sentida de la Realidad sagrada y trascendente. La fe, que es fundamental en todas las formas de espiritualidad, no debe confundirse con la simple creencia, que funciona solo a nivel mental.

Así pues el jñâna-yoga es el cultivo disciplinado del ojo de la sabiduría (jñâna-cakshus), lo único que puede llevarnos, en palabras del Shanti path de la Brihad-âranyaka-upanishad, “de lo irreal, a lo Real”: “asato mâ sad gamaya, tamaso mâ jyotir gamaya, mrityor mâ amritam gamaya”.

AHAMKÂRA

La tradición védica define una función de la mente, ahamkâra, a través de la cual un individuo se identifica con su Ego. Dicha identificación separa al hombre de la conciencia y crea un ilusorio “yo”.

Bajo ese velo de irrealidad el ser humano cree que es lo que piensa. El mundo se convierte en las representaciones mentales que hace el ego basándose en el inmenso mundo subconsciente de las pasiones, perversiones, represiones, etc. que actúan desde la oscuridad dominando al ser humano.

“Los gunas son los virtuales ejecutores de las acciones; pero con el âtman oscurecido por el poder de ahamkâra, el hombre piensa: yo soy el que actúa.”   Bhagavad Gîtâ  (III-27)

Para liberarse de dicha inversión espiritual es necesaria la desidentificación con el ego, de este modo, al detener ahamkâra, la mente y la maraña de procesos subconscientes que la motivan dejarán actuar al buddhi (reflejo de la conciencia en el individuo) y dará paso a un discernimiento real del mundo.

Tejo-bindu-upanishad:

Todo es solo lo Absoluto (brahman). No hay otro. Yo soy Eso. Verdaderamente, yo soy Eso. Yo soy solo Eso. Yo soy solo Eso. Yo soy solo lo Absoluto eterno.

Yo soy solo lo absoluto, no el ser humano (samsârin). Yo soy solo lo Absoluto. No tengo mente. Yo soy solo lo Absoluto. No tengo sabiduría (buddhi). Yo soy solo lo absoluto y no los sentidos.

Yo soy solo lo Absoluto. No soy el cuerpo. Yo soy solo lo Absoluto, no el “pasto de las vacas” (el campo de la existencia cósmica). Yo soy solo lo Absoluto. No soy la psique (jîva). Yo soy lo Absoluto, no la existencia diferenciada.

Yo soy solo lo Absoluto. No soy inconsciente. Soy lo Absoluto. No hay muerte para mí. Yo soy solo lo Absoluto y no la fuerza vital (prâna). Yo soy solo lo Absoluto, más alto que lo más alto. (6.31-34)

Todo es solo lo Absoluto. La triple palabra es pura Consciencia, puro Absoluto. Nada existe salvo la dicha, la dicha suprema (parama-ânanda). (6.42)

HARI OM TAT SAT