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Momentos de calma

En este comienzo de un nuevo año quiero hacerte una sencilla y a la vez gran propuesta.

Te va a servir para frenar el, muchas veces trepidante, ritmo de vida que llevamos sin darnos cuenta. Consiste en hacer varias pausas a lo largo del día para desarrollar consciencia sobre lo que estás viviendo, la manera en la que te relacionas con ello y las sensaciones o reacciones que provoca en ti.

Es algo que puedes hacer simplemente en cualquier momento del día, asociándolo a algún hecho en concreto (una alarma que activas, antes de hacer una determinada actividad, antes de contestar un mensaje que has recibido, etc.). También es muy útil si lo aplicas cuando una situación te desborda por la razón que sea, puede ser en el instante que sucede o más tarde, revisándola, pero sin alimentarla. ¡Vamos a ello!

  1. Paras y te detienes para observar tus pensamientos, sobre todo en el caso de algo que te haga sentir mal, trata de hacerlo de manera imparcial, sin dejarte atrapar por ellos.

  2. Respira lenta y profundamente tres o cuatro veces, alargando bien la expulsión.

  3. Observa si hay alguna zona de tu cuerpo más incómoda, tensa, dolorida, inquieta, con calor, etc. y, si es así acaríciala mentalmente para suavizarla, de manera que te sientas reconfortado.

  4. Una vez que se ha calmado, vuelves a la respiración y permaneces unos instantes observándola, sin intentar dirigirla ni cambiarla. Simplemente, deja que tu atención repose en ella.

  5. Regresarás a la tarea que dejaste en pausa, con una actitud más consciente y serena.

Una forma abreviada es tan sencilla como: PARAR, RESPIRAR y OBSERVAR.

No hacen falta motivos para realizar estas pausas renovadoras cada cierto tiempo a lo largo de la jornada. ¡Tu bienestar, tu paz, tu felicidad aumentarán y lo notarás cada día!

YOGA EN TIEMPOS DE COVID

Ahora más que nunca necesitas conocer y practicar Yoga. Puede que creas que ahora no es el mejor momento para empezar, pero tal vez sea el punto de inflexión que te lleve a tomar una decisión tan importante a la hora de gestionar tu salud física, psíquica, emocional y espiritual.

Son momentos de cambio constante, de incertidumbre, miedo, inseguridad, etc., teniendo que revisar a cada momento lo que antes creíamos tener claro. Hay muchas personas a las que esta situación les afecta psicológicamente, produciendo estados depresivos, estrés, preocupación constante, ansiedad, inestabilidad emocional, etc. El Yoga te va a proporcionar medios para poder resolver todos estos aspectos que ya se han vuelto bastante comunes en nuestro día a día.

El Yoga contribuye a mejorar la salud psicofisiológica y a reforzar el sistema inmune. Además, se practican numerosos ejercicios de respiración que resultan ser muy beneficiosos para fortalecer tu sistema respiratorio y mejorar la función pulmonar.

Las diferentes prácticas yóguicas: asanas (posturas), pranayama (respiración), dhyana (meditación), relajación, técnicas de limpieza, etc., ayudan a modular la respuesta fisiológica a los factores de estrés que debilitan nuestro sistema inmunológico. Estas técnicas te servirán para conectar con el espacio de calma y serenidad que existe en tu interior, lugar en el que encontrarás el reposo y sosiego que tanto necesitan ahora tu cuerpo, tu mente y tu mundo emocional.

Practicando Yoga puedes sentir que estás en un espacio tuyo único para poder conectar con tu más íntimo estado interno de tranquilidad y de paz que te renueva y prepara para afrontar tu vida cotidiana. La solución para poder gestionar con más serenidad y entereza lo que viene del exterior está en tus manos ya que no depende tanto de lo que llega, sino de como lo interpretas y resuelves. El Yoga te hará sentir más fuerte, tanto física como mentalmente y te va a aportar claridad mental y una visión más amplia que te serán muy útiles a la hora de tomar decisiones y afrontar responsabilidades.

Se pueden hacer muchas cosas para trabajar con nuestros cuerpos tal y como son. No hace falta ser una persona que se puede doblar mucho o que es muy fuerte para decir que es un yogui. El Yoga es un estilo de vida, no es una práctica competitiva, todo el mundo puede hacer Yoga. No importa la edad ni la condición física, quien puede respirar puede hacer Yoga, es tan simple como eso. 

 

 

Desde el jardín – Gestionar los deseos

¿Qué hay realmente detrás de lo qué deseas? Sólo cuando te das cuenta de lo que subyace tras tus deseos puedes transformarlos. ¿Buscas amor, paz, respeto, atención, aprobación o bien quieres huir de una situación que te sobrepasa?

Aunque la mente suele pedir cosas visibles y materiales, sus necesidades son más profundas y ninguna cosa superficial y efímera puede satisfacerlas. Ahí radica el origen de los deseos, por mucho que consigas aquello que tanto anhelas, luego surgirá el deseo de otra cosa y después otra, convirtiéndose en una lista interminable, te proporcionan una alegría efímera, no más felicidad. Por ejemplo, tener una casa más grande y lujosa, o querer comprar ropa y más ropa para verte mejor. La frustración nace de los deseos no satisfechos, da lugar a la ira, el deseo nunca se apaga, se multiplica.

Se trata de que esos deseos de logros personales, riqueza material, relaciones ideales, estatus, etc. no sean vinculantes, es decir, que si lo logras es magnífico, pero si no lo consigues tampoco tienes que frustrarte y hundirte, sintiendo que tu vida no tiene sentido. Esto no impide que te propongas metas y objetivos realistas en tu vida.

Es importante comprender que muchas veces la propia sociedad y el modo de vida que llevas te han hecho creer que necesitas más cosas de las que realmente son imprescindibles. La plenitud no es sólo cumplir tus deseos, sino entender realmente qué es lo que deseas y cómo lo puedes lograr de la forma más óptima y, sobre todo, que si eso no llega a tu vida tampoco pasa nada, hay que saber relativizar.

Cuanto más satisfecho y a gusto estás contigo mismo y con la vida, te das cuenta de que necesitas menos posesiones, valoras la simplicidad.

El Yoga te acerca al Ser sereno y armonioso que eres, ayudándote a lidiar con la permanente dualidad, lo que te atrae y lo que rechazas, que te desestabiliza, sintonizando con la profunda paz que mora en ti.

RASA SADHANA

NAVARASA son las “nueve esencias de la emoción”, aunque rasa también se traduce como: “gusto”, “sabor”, “jugo”, “esencia” y finalmente “dicha”. Las rasas son las esencias de una emoción, que se puede manifestar de muchas formas, y que combinadas dan lugar a nuevas emociones. Por ejemplo, la emoción “celos”, es una combinación de varias rasas, o emociones esenciales, que son miedo, amor, y enfado.

¿Por qué es interesante analizarlas?

Las nueve rasas afectan a la mente y al cuerpo. Se somatizan. Por ello es importante estudiarlas y trabajarlas. Para ser más felices, debemos aprender a obtener más control de las emociones o rasas. Las emociones son siempre respuestas a estímulos externos. Si las controlamos, estamos avanzando hacia nuestra felicidad. No necesitas estar inclinado espiritualmente para trabajar con las rasas, ya que es algo muy práctico y útil para todos.

Las rasas se enuncian por primera vez en el Natyasastra, un tratado antiguo sobre artes dramáticas, teatro, danza y música hinduista, escrito durante el periodo del 200 A.C y el 200 D.C. Según este texto cada rasa tiene un significado y una deidad asociada:

Nombre                        Significados                                                  Deidad

Shringara           Amor, adoración  belleza, devoción                             Vishnu

Hasya                  Felicidad, alegría, risa, comedia                                  Ganesha

Adbhuta              Asombro, sorpresa                                                          Brahma

Veera                   Coraje, heroicidad, orgullo                                             Indra

Shanta                 Paz, relax, calma

Raudra                Enfado, furia, ira, irritación, estrés                             Rudra

Karuna                Tristeza, compasión, tragedia, pena                            Yama

Bhayanaka         Terror, miedo, ansiedad, preocupación                       Kali

Vibhtasa              Disgusto, insatisfacción, aversión                                Shiva

– Cuatro corresponden a  emociones agradables: Amor, Alegría, Sorpresa, Coraje.

– Cuatro corresponden a emociones desagradables: Enfado, Tristeza, Miedo, Aversión.

Una de ellas apenas tiene emoción, shanta, la paz o la calma.

Vamos a referirnos brevemente a cada una de ellas:

Pompa corazónSHRINGARA: Amor, belleza. Se refiere al amor romántico pero también al amor en general. Todo el mundo tiene la capacidad de vivir en el amor y la belleza, sin embargo no parece que sea así. Eso se debe a la influencia de rasas “enemigas” como la pena, el enfado o el miedo. ¿Cómo podemos vivir más desde el amor o la belleza? Lo primero que hay que hacer es darse cuenta de toda la belleza que hay alrededor. Estar atentos al presente. Sólo hay que fijarse (una bandada de pájaros sobrevolando el cielo, la luz del sol incidiendo sobre la hoja de un árbol, etc.). Continuamente estás rodeado de belleza y no te das cuenta.

HASYA RASA: Alegría.  Con el humor como su más común expresión. Pero se trata de un humor puro, en cuanto el intelecto interviene se transforma en sarcasmo o sátira. El humor es una herramienta muy potente contra la tristeza. Hasya pura es la verdadera felicidad, una alegría que surge de dentro sin razón aparente. Es una expresión de la dicha divina.

ADBHUTA: Asombro, curiosidad.  Cuando somos conscientes de que hay cosas del universo, de la vida que la ciencia no puede explicar, eso hace la vida más bella y excitante, llena de misterios por explorar. La clave para no perder el asombro en nuestras vidas es mantener la mente abierta hacia la expresión de la vida en cada instante. No dar las cosas por hecho. Cada amanecer, cada nueva estación son espectáculos maravillosos que se manifiestan ante nosotros.

VEERA: Coraje.  Confianza en uno mismo, orgullo, determinación. Es la rasa del “no miedo”, la seguridad en uno mismo, heroísmo, control de la mente y el cuerpo. En la India antigua las personas veera eran guerreros y reyes que lucharon de acuerdo a las reglas del dharma. El coraje ayuda a todo el mundo cuando tenemos que enfrentarnos a los grandes retos de la vida. Hay una línea delgada entre coraje, orgullo y arrogancia. Para el coraje verdadero el ego debe estar bajo control, al servicio del Ser,  y a la vez en el control de la situación.

RAUDRA: Ira, enfado, irritación.  La rabia surge cuando no se cumplen nuestras expectativas y el ego se siente herido, abandonado. La repetición de pensamientos de enfado trabaja como un mantra, que con el tiempo toma el control de mente y cuerpo, somatizándose y haciéndonos enfermar. ¿Cómo podemos gestionar la ira para que no nos haga daño? Lo primero que tenemos que saber es que las emociones no hay que reprimirlas, por lo que la ira hay que dejar que se exprese para luego dejarla ir, sin apegarte a ella ni a lo que la causó. Piensa que la ira sólo agranda cualquier problema. Enfadarse significa perder la paz interior y la felicidad. La ira desaparece cuando la expectación desaparece. Hay una expresión inglesa que dice “Accept, do not expect”  (Acepta, no esperes). Por tanto, no pongas tantas expectativas en la vida ni en los demás, acepta y agradece lo que la vida te traiga.

KARUNA: Tristeza.  La pena y la tristeza nacen de la ignorancia, de los apegos. En todos los textos del yoga se dice que la dicha es nuestra verdadera naturaleza, la pena no lo es. Para dominar la tristeza, debemos transformarla en compasión genuina por nosotros y por los demás. La tristeza llega y también se va. La soledad suele ser una de las causas de tristeza. También puede venir con la edad al ver  desvanecerse la salud, la juventud, la fuerza. Si uno acepta aquello que se va y encuentra significado en lo que aún permanece, entonces no hay tristeza.

BHAYANAKA: Miedo, preocupación, ansiedad. El miedo está causado por la ignorancia. A un nivel espiritual, nada nos puede pasar. Las preocupaciones y los miedos son a menudo un juego de la siempre exagerada mente, y el ego sufre porque se identifica con ellas. Hay una frase del escritor Mark Twain que ilustra a la perfección el funcionamiento de la mente: “Mi vida ha estado llena de cosas terribles, la mayoría de las cuales nunca sucedieron”.

VIBHATSA  Repulsión, insatisfacción, asco, repugnancia. Es un sentimiento de insatisfacción con uno mismo y con los demás que puede derivar en depresión. Manifestaciones de esta rasa son las acciones vulgares, las malas intenciones hacia los demás. Para controlar esta rasa, la principal tarea es parar la identificación negativa, ser disciplinado e ignorar los sentimientos de repulsión.

SHANTA  Paz, calma.  Aunque todos podemos experimentar paz o relajación, la verdadera paz existe sólo en el samadhi. Un estado de supraconsciencia que es el estadio final de cualquier yoga. Para experimentar paz, cuerpo, mente, ego e intelecto deben permanecer en calma. Para conseguirlo contamos con una maravillosa herramienta que es la  MEDITACION. A esto se le suma el seguir el propio dharma, el código de conducta que nos sitúa en nuestro lugar en la sociedad y nos conduce a la liberación.

Colores fluidosAhora que hemos hecho un rápido repaso de las distintas rasas, veamos de qué manera podemos trabajar con ellas para ser más felices.

Existe una antigua tradición tántrica, llamada Rasa Sadhana, que se puede traducir como un tipo de “ayuno emocional”.  Esta práctica consiste en que por un día o una semana, nos proponemos no dejarnos afectar por una de las rasas menos deseables o nos concentramos de lleno en una de las agradables.

Cuando hacemos sadhana sobre la ira por ejemplo, cuando sintamos la menor irritación, sólo el recuerdo de nuestro propósito de no ceder ante la ira, creará un espacio, una distancia entre nosotros y el sentimiento de enfado. Eso suele ser suficiente para disminuir o disolver la ira. A través de la práctica regular, descubrimos que podemos dominar las rasas.

Rasha sadhana es una gran ayuda para reprogramar la actitud de inteligencia emocional. Equilibra y restablece tus respuestas emocionales. Hay que empezar poco a poco y ser paciente.

El yoga es otra de las herramientas que nos ayuda a bajar la intensidad de las emociones y a dirigirlas hacia un estado más sátvico, de calma. Otra de las recetas que se da en los textos antiguos, como el Yoga Sutra de Patanjali, es que para trabajar una emoción, hay que desarrollar la emoción opuesta. Si sientes odio, cultiva el amor, si sientes pena, cultiva pensamientos de alegría, etc.

Una vía del yoga muy relacionada con el mundo emocional es el Bhakti Yoga, te ayuda abrir tu corazón.

La mente es inestable y difícil de centrar, pero se puede dirigir por la práctica constante. La meditación nos va a ayudar a observar mejor la mente, y a calmarla para no dejarnos llevar por los impulsos más primarios.  La práctica del yoga, el estilo de vida yóguico y la meditación son herramientas prácticas muy útiles que nos ayudarán también con este trabajo.

Para terminar, una definición de la Bhagavad Gita (II.48):

“Dedícate a realizar tu deber, abandona el apego, no tengas ambición por los resultados de tus acciones y permanece en equilibrio ante el éxito o el fracaso. A esta ecuanimidad, se llama YOGA”

El sentido de los Shanti Path

Los Shanti Path  o «Shanti Mantras» son invocaciones hindúes para la Paz (Shanti), generalmente se recitan al principio y al final de los rituales, meditaciones, clases y discursos.

Son invocaciones que se encuentran en el inicio de algunos Upanishads (colección de textos que contienen algunos de los conceptos filosóficos centrales del hinduismo). Su recitación tiende a calmar la mente del recitador y el entorno que le rodea, así como también la eliminación de los obstáculos para la tarea que se va iniciar.

La palabra “Shanti” (paz) se repite tres veces no para dar más énfasis, sino para  traer paz a tres niveles de alteraciones. En sánscrito se les llama: adhi-daivikam (las que vienen del plano divino), adhi-bhautikam (las que vienen del mundo) y adhi-atmikam (las que provienen de uno mismo).

El que recitamos al comienzo de nuestras sesiones aparece en el Taittiriya Upanishad (siglo V a. C.) es una de las más antiguas y describe los diversos grados de felicidad que disfrutan los diferentes seres de la creación:

shanti-path

O sahanāvavatu 
Saha nau bhunaktu
 
Saha v
īrya karavāvahai 
Tejasvi n
āvadhītamastu 
M
ā vidviṣāvahai
Om
śānti śānti śānti

Que Ello nos proteja a los ambos (el que transmite la enseñanza y el que la recibe)

Que nos nutra a ambos

Que ilumine nuestro entendimiento para alcanzar las más altas cotas de sabiduría

Que el fruto de ese trabajo llegue a todos los seres

Que no haya ninguna desavenencia entre nosotros

OM Paz, paz, paz

De los que recitamos al final, uno aparece en el Brihadharanyaka Upanishad (entre el siglo VIII y el II a.C.), también una de las más antiguas y con un importante contenido filosófico. Lo puedes encontrar en una anterior entrada de nuestro blog Invocación para la Paz.

Y el otro aparece en el Isha Upanishad (siglo IV a II a. C.) que tiene la forma de un poema o secuencia de mantras en sánscrito:

Om purnamadah purnamidam purnat purnamudacyate
purnasya purnamadaya purnameva vashissyate
Om
śānti śānti śānti

shanti

Aquello es Plenitud. Esto es Plenitud;

De la Plenitud sale sólo la Plenitud.

Aún después de quitar  Plenitud,

Sigue quedando Plenitud.

 

La intención de comenzar y terminar con estas hermosas invocaciones no es otra que la inducir un estado de paz y armonía, tanto individual como de todos los participantes, así como del lugar en el que nos reunimos.

OM SHANTI SHANTI SHANTI