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Momento de aquietar tu mente y escuchar a tu corazón.

Ahora que las circunstancias nos han obligado a hacer un parón, a recluirnos en nuestras casas, a no hacer vida social, es un momento perfecto para revisar nuestro modo de vida. ¿Realmente llevas la vida que quieres llevar o, sin darte cuenta, te dejas arrastrar por lo que marca la sociedad, las tendencias, el mercado, etc.?

Precioso momento para comprender la necesidad de una vida sencilla, dándote cuenta de que lo más valioso no se puede comprar y que lo echas de menos cuando no lo tienes: ver a familiares y amigos, abrazarlos, pasear, estar en contacto con la naturaleza…

Damos por hecho muchas cosas, vivimos en la sociedad de los «derechos», que permanentemente reclamamos, olvidando que también debemos contribuir para que el «engranaje» social funcione. La situación que estamos viviendo hace que nos demos cuenta de cuanto nos necesitamos los unos a los otros, permitiendo salir lo mejor de nosotros mismos, los valores intrínsecos que son aquellos inherentes a la persona: la verdad, la lealtad, la generosidad, la honradez, la solidaridad, la libertad, etc., constituyen el verdadero patrimonio del ser humano. Se nace con ellos y se los acrecienta con la educación y el ejemplo.

Esta crisis sanitaria, que nos iguala a todos y nos hace ver nuestra vulnerabilidad como especie, puede servir para rebajar algunos egos y plantearnos algunas reflexiones: ¿cómo estás viviendo la situación de aislamiento, cuál es tu diálogo interior?, ¿sientes miedo a veces?, ¿qué tal gestionas vivir en la incertidumbre?, ¿qué puedes mejorar en tu vida y en ti mismo al salir de esta situación?

Son cuestiones que requieren mirar hacia dentro, aprovecha para interiorizarte, escucha tu corazón, tu sentir más íntimo, profundiza en tu espacio de amor y compasión para hallar respuestas y para morar en tu propia paz y serenidad, aprendiendo a mirarte y a mirar desde esa perspectiva más amplia, más plena, más libre.  OM SHANTI

Cumplimos 15 años

¡Quince años plenos!

Repletos de personas, de vivencias, de instantes, de emociones, de complicidad, de distancias también, de muchos silencios, sobre todo silencios del Alma, a la que seguimos aprendiendo a escuchar, sintiéndola florecer.

Años de crecimiento, de pasión. De pasión por el yoga, de pasión por la Vida, de pasión por el momento para vivirlo plenamente.

Tiempo sobre todo de gratitud, de la más sincera, de que hace que brille y casi estalle el corazón. Gratitud y amor hacia todos los que en algún momento os habéis acercado a Yoga Shakti y sobre todo a aquellos con los que el vínculo (algunos desde la distancia) continúa y nos hace crecer y mejorar un poquito día a día. Sin vosotros no sería posible, ¡espero que sigamos celebrando juntos muchos y preciosos instantes!   HARI OM

La meditación vista por una niña de cinco años

Queremos compartir con todos vosotros como vive Ángela, una niña de cinco años, sus experiencias con la relajación y sobre todo con la meditación.

Al principio, en el grupo de Yoga para Niños, al final de la clase solíamos hacer unos minutos de relajación y visualización, pero luego comenzamos a introducir alguna técnica de meditación, ya en la posición sentada, también muy imaginativas y creativas. Y ahí ya ella se dio cuenta de que eran dos cosas diferentes y que le gustaba más la meditación.

Como a veces les decimos que, con los ojos cerrados, se concentren en la pantalla mental, ella ha descubierto ahí un «lugar muy especial», tal es así que cuando tiene un momento en que no hace nada (muchas veces cuando va en el coche) le dice a su mamá (alumna del Centro): «me voy aquí» y señala la frente.

Así que le hicimos una entrevista y estas fueron sus respuestas:

Pilar – Como en la meditación está concentrada en la pantalla mental, le pregunto donde está cuando hacemos relajación.

Ángela – En el campo, en el bosque, en el cielo, en el mar (siente que está donde se imagina).

 

P. – Como en la relajación a veces la veo imaginando con los ojos abiertos e incluso moviéndose como si escenificara lo que imaginaba, le pregunto si puede hacerlo.Ángela en el bosque

A. – Si que me relajo con los ojos abiertos pero con la meditación estoy muy quieta y con los ojos cerrados.

P. – Pero al principio, delante de los ojos cerrados, decías que no veías nada.

A. –  Al principio no veía nada pero luego estuve más atenta.

P. – ¿No piensas en nada?

A. – En cosas bonitas, imagino que un ángel es amigo mío. Primero lo veo muy oscuro y luego veo que hay más tranquilidad y más silencio.

P. – ¿Qué te gusta más de las dos cosas?

A. – En espacio dentro de la frente porque está más tranquilo. Es lo que más me gusta del yoga.

P. – ¿Qué sientes después cuando ya abres los ojos?

A. – Que estoy más tranquila y relajada, me enfado menos y estoy más contenta.

Como ella suele meditar cuando va en el coche, un día que habían llegado ya a su destino y ella seguía meditando su mamá le dijo: «que bien estás ahí…», a lo que Ángela respondió: «estoy tan bien que no querría llegar nunca».

Muchas gracias a Ángela por compartir tus «experiencias meditativas», esperamos que tu interés y tu práctica se vayan intensificando día a día, eso ya es motivo suficiente para que sigamos transmitiendo el Yoga, esos pequeños detalles engrandecen la enseñanza y alegran nuestro corazón.

Quiero hacer extensivo mi agradecimiento a todo el grupo de «Yoga para niños» por lo aplicados y dispuestos que sois y por todo lo que aprendo con vosotros, gracias por hacer que todo sea fácil. Un beso enorme.