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Alimentación

En lo que se refiere a la alimentación hay que tender a que sea lo más sana y natural (lo menos manufacturada) posible. Pongo un prasadamejemplo muy clarificador: un filete de carne es más natural ya que no está manufacturado, sólo extraído directamente del animal, que unas albóndigas vegetales industriales ya que estás han tenido todo un proceso de elaboración; sin embargo esas albóndigas son más sanas (ya que como mucho llevarán algún conservante) que ese mismo filete extraído del cadáver de un animal criado en cautividad y tratado con antibióticos, hormonas, anabolizantes, etc. Siempre será más sano comerte una pieza de fruta, a la que bien lavada e incluso pelada le habrás eliminado gran parte de los pesticidas que pueda llevar, que un alimento procesado y refinado como pueda ser una pieza de bollería industrial.

Hay que tener en cuenta también que en el mercado de los productos de agricultura biológica, aunque muchos ya tienen controles y certificados de garantía de calidad, a veces también hay fraude.  Tu buena fe no te garantiza que el que te vende los productos no utilice pesticidas o plaguicidas o que lo hagan en los cultivos que están al lado de los suyos  y estos se vean contaminados. Ahí es cuando uno debe aplicar el sentido común y el viveka (discernimiento).

Desde el punto de vista de la filosofía yóguica, la alimentación que se recomienda suele ser vegetariana, pero no por razones salutíferas como a veces creemos, sino sobre todo por cuestiones de naturaleza filosófica, teniendo en cuenta la estructuración de la naturaleza en función de sus tres cualidades, con arreglo a la filosofía samkhya, que son: satwa, rajas  y tamas.

Y luego por una cuestión también filosófica pero de naturaleza ética: el amor y el respeto por los demás seres sintientes.

De manera que el motivo por el que en el yoga se es fundamentalmente vegetariano obedece a esas dos causas: la ética esta clara, y en la parte filosófica tenemos que referirnos al primer yamas (códigos de conducta) que es ahimsa y significa “no violencia”, lo que influyó en la mentalidad del yogui en cuanto al respeto a los animales.

El concepto del Anna Yoga, el yoga de la alimentación, es relativamente nuevo y de dudosa factura. Los antiguos yoguis no se planteaban el tema de la dietética por cuestiones de salud sino como algo fundamentalmente filosófico y espiritual. En cualquier caso hay que huir de las clasificaciones y de las  etiquetas (vegetariano, vegano, ovolactovegetariano, crudívoro, frugívoro y un interminable etc.). Lo mejor es observar al propio cuerpo y comprobar como tolera los diferentes alimentos; comer lo que te apetece, dentro de una dieta de acuerdo con tu ética y tu filosofía de vida, y lo que te sienta mal, analiza porque te sienta mal y si una segunda vez te vuelve a sentar mal, no habrá una tercera. Esto es viveka también, basado en tu propia experiencia personal, porque ¿quién mejor que tú para conocer tu cuerpo? Por eso es tan importante ser conscientes de lo que comemos y tratar de modificar los hábitos alimentarios perjudiciales. La salud es un bien muy preciado por eso debemos aprender a autogestionar nuestra propia salud, sobre todo con unos buenos hábitos higiénicos y la dieta es uno de ellos.

La nutrición o el alimento en la antigüedad no se reducía a un concepto del alimento físico, sino también en el alimento para el intelecto, para el aspecto emocional y también espiritual. Actualmente miramos lo que introducimos como alimento en nuestro cuerpo físico pero no tenemos en cuenta lo que “ingerimos” a otros niveles, sobre todo mental y emocional (ejemplo: tele-basura). Además, en todas las culturas existe un agradecimiento o petición vinculado a la alimentación, lo que convierte el hecho de alimentarse en un acto consciente y sagrado.