Vak – El sagrado don de la palabra.

Quiero proponeros un reto, una reflexión y puesta en práctica sobre algo que me parece muy relevante y que hoy en día, generalmente, no le damos mucha importancia: El valor de la palabra.

Niti Satakam de Bhartṛhari es un famoso texto sobre valores, en el que dice: «El mayor ornamento de una persona es su habla refinada y dulce. El resto de adornos se vuelven insignificantes ante el habla”. Dentro de la cultura védica, el preciado don de la palabra, vak, está representado por la diosa Sarasvati.

En el verso 15 del capítulo XVII de la Bhagavad Gītā dice en que consiste la palabra refinada, sáttvica, exponiendo cuatro factores:

  1. Satyam, verdadera.

  2. Anudvegakaram, que no dañe.

  3. Priya, amorosa, compasiva.

  4. Hitam, beneficiosa para la persona a la que va dirigida.

  1. Satyam: Para que el habla sea verdadera tienes que decir la verdad, aunque mentir te ahorre problemas, a vece esa es la ventaja que tiene mentir, sea una mentira grande, pequeña, espontánea o deliberada, te puede sacar de algún apuro. La desventaja es que no crea una mente conducente para moksha (la liberación), te aleja de moksha, crean una mente que va a tener que esconder, va a tener que hacer un esfuerzo para que no vean, para que no sepan y esa es una mente no clara, una mente que no vive en paz, que le cuesta encontrar su propia tranquilidad. Por un lado, tiene una ventaja, pero por otro lado tiene un coste muy grande, cada uno tiene que sopesar y decidir qué es lo que quiere.

  2. Anudvegakaram: Que no sea dañina, puede que lo que digas sea verdadero pero seguro que va a hacer daño a muchas personas. Seguro que conoces a alguien que presume de decir siempre la verdad, de decir lo que piensa, esa persona es adhármica, no tiene una conducta acorde con unos valores firmemente establecidos. Una persona que no tiene pelos en la lengua, dice verdades como puños pero que causan daño a otras personas, no tiene habla refinada, es un habla brusca, daña a los demás, se sienten atacados. Cuando hables tendrás que conocer las circunstancias de la persona o del grupo para poder evitar las palabras que puedan hacer daño, implica un conocimiento de la persona que está delante, para no dañar. Estas reglas no son absolutas, hay excepciones, hay momentos en los que será inevitable dañar porque no haya otro remedio, requiere interpretar y valorar cada situación. Es mejor seguir la regla que acogerse a la excepción para justificar una debilidad personal y decir lo que te dé la gana.

  3. Priya: Que te importe la persona. No sólo es lo que dices, sino el tono, la manera de decirlo, los decibelios, aunque digas una cosa, el tono o la actitud quiere decir otra, no hay una comunicación amorosa, compasiva, la actitud, como habla el cuerpo, si te importa como puede afectar a la otra persona. La expresión amorosa hacia la otra persona incluye también saber escoger el momento adecuado para hablar, ver el impacto de tus palabras en la otra persona, tener empatía.

  4. Hitam: La persona ha de ganar algo con lo que le dices, es para su propio beneficio. Muchas veces hablamos sin pensar en si lo que estamos diciendo tiene algún interés o beneficio para la persona o personas que escuchan, si hacemos esa reflexión, tal vez aprendamos a dar más valor al silencio, a una simple pero expresiva mirada o a una sonrisa que siempre alegra y anima. Cuando eres cuidadoso con las palabras aprendes a saber callar. También evitar llevar y traer chismes y cotilleos que no benefician a nadie o criticar a otros a sus espaldas. Ten en cuenta que una vez que ha salido de tus labios ya no hay vuelta atrás.

Otro factor importante es el diálogo interno, cuidar lo que te dices a ti mismo, aplicando también estos cuatro valores. También que haya coherencia y armonía entre tus pensamientos, las palabras que los expresan y las acciones que derivan de ellos, es la mejor manera de estar en paz y sentirte bien contigo mismo. Utiliza el poder de tus palabras para avanzar en la dirección de la verdad y el amor.   HARI OM TAT SAT