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La mente como un jardín

El contenido de nuestra mente colorea nuestra percepción de nosotros mismos y de los demás. Nuestra mente es un depósito de samskaras positivos y negativos (impresiones que se graban en la mente y generan la personalidad de un ser humano), depende de nosotros ejercer o no nuestra fuerza de voluntad y determinación para fortalecer, debilitar o eliminar algunos de ellos.

Aparte de esas impresiones que condicionan el comportamiento y sobre todo las reacciones involuntarias, es necesario disciplinar la mente para comprender que no es sólo los procesos, ideas y etiquetas con los que habitualmente te identificas, sino que puedes experimentarla en un estado más silencioso, tranquilo y espacioso que te proporcionará mejor y mayor perspectiva a la hora de abordar cualquier tema o problema.

La austeridad, el esfuerzo por la estabilidad, las técnicas de interiorización e incluso las técnicas psicofisiológicas, tienden a dominar la mente, a someterla a voluntad, a unificar la consciencia. La mente es como un jardín, si cuidas de tu mente, si la nutres y la cultivas como si fuera un fértil y hermoso jardín florecerá más allá de tus expectativas. Pero si dejas que la maleza arraigue, no podrás alcanzar la paz de espíritu y la armonía interna, muchas veces no puedes modificar lo que sucede a tu alrededor, el mundo y las personas no son como a ti te gustaría, pero si puedes cambiar como tu respondes a lo que sucede en el exterior.

Tu mente puede florecer de la forma más bella.

La forma en que respiras influye directamente en la química de tu cerebro. Específicamente, el ritmo de tu respiración influye en los niveles de noradrenalina (también conocida como norepinefrina). Este químico cerebral se libera cuando estás en situaciones de estrés, ante una situación peligrosa, cuando sientes curiosidad o estás emocionalmente excitado. Si la mente está focalizada en la respiración, dejará de saltar de un tema a otro caóticamente y será controlable. La respiración, por tanto, se convierte en una herramienta que puedes utilizar para estar en el aquí y ahora. La respiración está conectada a la mente. Una respiración calmada conlleva una mente calmada y una mente calmada implica una respiración calmada.

Expectativas y posibilidades

En ocasiones, al «no tener tu recompensa», no cumplirse tu expectativa o no recibir algo a cambio de tu esfuerzo, se desatan los mecanismos internos y externos de la ira, sufrimiento o insatisfacción. Y esto lo trasladamos a nuestro entorno, pareja y amigos.

Es la mente que quiere y quiere: deseo, aversión, ansiedad, ilusión, solidez, control… lo quiere todo en un mundo que es continuamente cambiante. Y además cree tener una identidad independiente. Sabiendo eso, ¿Qué podemos hacer? ¿Cómo podemos liberarnos de las expectativas? La respiración consciente o atención plena lleva a la persona al momento presente, utilizando el discernimiento para saber lo que es verdad, pero sin caer en el juicio, porque sería otra forma de expectativa.

Nuestra mente siempre está trabajando con millones de posibilidades. No hay una única solución a un problema. Por eso está bien trazar la diferencia entre expectativas y posibilidades. Expectativas es algo que presume un cierto resultado basado en el futuro; se encargan de limitar las posibilidades, estrechar las opciones y nublar la imaginación, creando tanta presión en la mente que consume el poco bienestar que tenemos. Nos hacen rehenes de un futuro que puede o no suceder. Las expectativas crean rigidez en la vida, y nos hacen reaccionar impulsivamente ante cualquier cosa que percibimos como una amenaza, a ese futuro que “creemos merecer”.

Por oposición, las posibilidades u oportunidades se basan en el momento presente, en el que estoy vivo: aquí y ahora. Tú vives en el momento presente, en base a tus valores, que reflejan tus preferencias para el futuro, pero el futuro ya sucederá, porque hagas lo que hagas el futuro siempre será incierto. Estar abiertos a las posibilidades es reconocer que lo que tú crees que puede ser bueno en el futuro… puede no serlo. La verdadera alegría es nada más que estar disponible y presente para este momento, sabiendo que tu pones tu dedicación y esfuerzo, pero que el resultado no depende solo de ti, que hay otros muchos factores, te dedicas plenamente a la acción consciente, disfrutando de ella. HARI OM TAT SAT

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