La fragancia se transformó en nariz, la melodía dio lugar a los oídos y el espejo se convirtió en ojos para contemplarse. La suave brisa se hizo fina piel, la cabeza se tornó flores de nardo de fascinante aroma. La lengua se convirtió en dulce zumo, el loto se abrió...
¡Inmensa Felicidad para todos!
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